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27/1/09

“La historia suele ser falsificada”

Ramón Torres Molina, militante histórico del peronismo y su batalla contra la amnesia social.
El presidente del Archivo Nacional de la Memoria revisa su gestión.
Por Marcelo DuhaldePeriodista

La oficina de Ramón Torres Molina está en lo que fue la Escuela de Guerra Naval, a metros de donde funcionó el centro clandestino de detención de la Esma. Extraño sitio de trabajo para este ex preso político y abogado de 58 años que en la actualidad preside el Archivo nacional de la Memoria. Ahora, reflexiona ante Miradas al Sur sobre la naturaleza de su gestión: denunciar la represión estatal y reivindicar las luchas populares a lo largo de la historia del país a través de la recopilación y exposición de documentos y archivos referentes a las dictaduras que se fueron sucediendo.–¿Qué fue y para qué se creó la Esma?–Fue creada en la década del ’20 por una donación municipal con la finalidad de establecer centros de educación. Así nació la Esma, que tenía por finalidad instruir a suboficiales. También funcionó la Escuela Superior de Guerra Naval para oficiales de alta graduación.

–¿Que papel jugó la Esma desde entonces en la política nacional?

–Al realizarse el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 aquí se produjo un tiroteo contra las fuerzas del Ejército que avanzaban por la avenida Libertador a tomar la casa de Gobierno. Posteriormente, el 17 de noviembre de 1972 se produce una sublevación de oficiales y suboficiales. Fue en el mismo día de la vuelta de Perón a la Argentina. Apoyando su regreso, capturaron armas para intentar entregárselas a la población. Por este hecho fueron sometidos a un consejo de guerra aproximadamente 56 integrantes de la Armada, oficiales, suboficiales y conscriptos. Y fueron mantenidos en prisión hasta la amnistía del año 1973. Fue una paradoja, desde luego que los altos mandos de la Armada habían querido, en 1972, formar un grupo de tareas con funciones clandestinas, como el que existiría a partir de 1976.

–¿Cómo fue que la Esma se convirtió en un lugar emblemático de la represión?

–En parte, porque está situado en el centro de Buenos Aires y después de Campo de Mayo fue el centro ilegal por el que mayor número de personas pasó. Hay más sobrevivientes de la Escuela de Mecánica de la Armada que de Campo de Mayo por lo que tenemos mayores conocimientos sobre lo que ocurrió allí. Con las acciones de los grupos de tareas, se manifestó la disputa de poder que existía entre las distintas armas. Recordemos los antecedentes históricos. La Marina de Guerra, así se llamaba en ese momento, tuvo un rol protagónico en los hechos de 1955 cuando se derrocó a Perón, desempeñando un papel político fundamental a partir de esa fecha. Sin embargo, en las luchas entre azules y colorados de los años 62 y 63 la Armada pierde poder por las derrotas que sufre en esos enfrentamientos. Entonces hay un intento permanente de ellos por recuperarlo. poder político. Los fusilamientos de Trelew, el 22 de agosto de 1972, forman parte de este intento por recuperar protagonismo. Y se acentúan a partir de 1976, a través de la Esma. –¿Cómo fue recuperado para la memoria luego de que en la época de Menem hasta se quiso demoler sus instalaciones?

–En primer lugar, hubo una medida de no innovar propugnada por los organismos de derechos humanos, ya que era un elemento de prueba con relación a los hechos que se habían producido en el país. Se preservaba un lugar en el que se habían cometido delitos de lesa humanidad, aun cuando estaban cerradas las vías para acciones judiciales como consecuencia de la vigencia de las leyes de punto final, obediencia debida y decretos de indulto. En esa época se reivindicaba el derecho a la verdad y además era un centro donde habían nacido niños apropiados, a los que se les había sustituido la identidad. Con esos argumentos, se impidió la demolición de estos edificios. Luego, la acción del presidente Kirchner con relación a la reivindicación de la memoria, la verdad y la justicia y el impulso a una política de derechos humanos con la reapertura de los juicios, le otorga otro sentido y otro significado al lugar. Es así como se resuelve el desalojo de la Armada. –¿Cuál es el sentido de crear un espacio para la memoria en este lugar? –Forma parte de la reivindicación de la memoria histórica, que es un enfoque que efectúan distintos sectores sociales, organismos no gubernamentales, organizaciones de derechos humanos, tendientes a reivindicar las luchas populares de distintas épocas y además, esclarecer la represión que se desarrolló en nuestro país. Si hacemos un análisis histórico tradicional, esas cuestiones han sido obra de historiadores aislados y eso provocó que durante más de cien años en nuestro país existiese una falsificación de la historia donde por ejemplo a un genocidio se lo llama Campaña del Desierto. Donde a personas que entregaron el patrimonio nacional se le levantan monumentos. Donde personas que tuvieron políticas genocidas, propugnando el exterminio de sectores de la población aborigen o criolla, como Sarmiento o Mitre, tengan lugares que los recuerdan o calles o también monumentos históricos. Esa investigación fue tarea de historiadores individuales y el esclarecimiento de esos hechos fue la labor de la historiografía tradicional. En cambio, la reivindicación de la memoria histórica la hacen sectores sociales en forma mucho más inmediata con los hechos que se produjeron. El análisis de esos hechos ha impedido que aquellos que participaron en delitos de lesa humanidad fueran consagrados como próceres. Hoy no hay ninguna calle que recuerde a los genocidas de la última dictadura.

–¿Cuál es la tarea desarrollada del Archivo Nacional de la Memoria?

–Su función es la de preservar los fondos documentales que tenía en ese momento la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación: la Conadep que dio base al Archivo Nacional de la Memoria como resultado de la primera comisión de la verdad que funcionó en el mundo. Cuenta también con el fondo documental elaborado por la Secretaría de Derechos Humanos desde el año ’84 y de material digitalizado, constituido por juicios que se han sustanciado y se sustancian por delitos de lesa humanidad. El ámbito de investigación o competencia del Archivo está referido a la represión estatal, o sea que no tiene límites cronológicos en el tiempo, puede investigar e incorporar materiales referidos a cualquier etapa que se vivió en nuestro país. Hay un grupo de investigadores que está en la búsqueda de documentación y análisis de otros temas no considerados o no existentes en el fondo documental. La tarea futura es la incorporación de fondos documentales que hace a otra etapa del proceso histórico de nuestro país. El Archivo Nacional de la Memoria es activo porque está brindando información a los juicios que se están desarrollando por delitos de lesa humanidad, al Ministerio de Defensa, para los ascensos del personal militar, de las fuerzas de seguridad, a las provincias que lo solicitan en lo que hace al ascenso de su personal o en los ámbitos de seguridad privada donde se analiza si las personas tienen o no antecedentes en este archivo. Esta es la importancia de un archivo especializado a diferencia de un archivo histórico tradicional.

–¿Qué información se puede obtener del archivo? ¿Cómo se accede?

–En el día de hoy, no toda la información está abierta al público. Se está por presentar un proyecto de ley para revertir eso. Por ejemplo, contamos con los boletines reservados de las Fuerzas Armadas. También hay distintas resoluciones que hacen que el material de la Secretaría de Derechos Humanos y relacionados con violaciones de derechos humanos sea confidencial. Nosotros se lo brindamos a los familiares, a organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos y obviamente a la Justicia, sin ninguna restricción.

–¿Cómo está integrado, cuáles son la función y las atribuciones del Ente Nacional de la Memoria?

–Es tripartito y tiene jurisdicción sobre las 17 hectáreas que conformaron Esma. Esta integrado por la Ciudad de Buenos Aires a través del Instituto Espacio por la Memoria, por el Estado Nacional –específicamente, la representación del Estado Nacional se hace a través del Archivo Nacional de la Memoria– y un representante de organismos de derechos humanos.

–¿Cuál es el mensaje que se quiere trasmitir a la sociedad desde el Archivo Nacional de la Memoria?

–Primero, la difusión de lo que fue la represión estatal. No sólo de la última dictadura militar, sino hechos anteriores. Y por otro lado, destacar que frente a esos hechos hubo luchas populares destinadas a terminar con esa represión, con esos gobiernos dictatoriales que existieron en nuestro país. Por lo tanto, estamos hablando de reivindicar nada menos que la memoria histórica.

30/4/08

Carta de un inmigrante a "El Obrero"


Buenos Ayres, 26 de Septiembre de 1891

"Aprovecho la ida de un amigo a la ciudad para volver a escribirles. No sé si mi anterior habrá llegado a sus manos. Aquí estoy sin comunicación con nadie en el mundo. Sé que las cartas que mandé a mis amigos no llegaron. Es probable que éstos nuestros patrones que nos explotan y nos tratan como a esclavos, intercepten nuestra correspondencia para que nuestras quejas no lleguen a conocerse."Vine al país halagado por las grandes promesas que nos hicieron los agentes argentinos en Viena. Estos vendedores de almas humanas sin conciencia, hacían descripciones tan brillantes de la riqueza del país y del bienestar que esperaba aquí a los trabajadores, que a mí con otros amigos nos halagaron y nos vinimos."Todo había sido mentira y engaño."En B. Ayres no he hallado ocupación y en el Hotel de Inmigrantes, una inmunda cueva sucia, los empleados nos trataron como si hubiésemos sido esclavos. Nos amenazaron de echarnos a la calle si no aceptábamos su oferta de ir como jornaleros para el trabajo en plantaciones a Tucumán. Prometían que se nos daría habitación, manutención y $20 al mes de salario. Ellos se empeñaron hacernos creer que $20 equivalen a 100 francos, y cuando yo les dije que eso no era cierto, que $20 no valían más hoy en día que apenas 25 francos, me insultaron, me decían Gringo de m... y otras abominaciones por el estilo, y que si no me callara me iban hacer llevar preso por la policía."Comprendí que no había más que obedecer."¿Qué podía yo hacer? No tenía más que 2,15 francos en el bolsillo."Hacían ya diez días que andaba por estas largas calles sin fin buscando trabajo sin hallar algo y estaba cansado de esta incertidumbre."En fin resolví irme a Tucumán y con unos setenta compañeros de miseria y desgracia me embarqué en el tren que salía a las 5 p.m. El viaje duró 42 horas. Dos noches y un día y medio. Sentados y apretados como las sardinas en una caja estábamos. A cada uno nos habían dado en el Hotel de Inmigrantes un kilo de pan y una libra de carne para el viaje. Hacía mucho frío y soplaba un aire heladísimo por el carruaje. Las noches eran insufribles y los pobres niños que iban sobre las faldas de sus madres sufrían mucho. Los carneros que iban en el vagón jaula iban mucho mejor que nosotros, podían y tenían pasto de los que querían comer."Molidos a más no poder y muertos de hambre, llegamos al fin a Tucumán. Muchos iban enfermos y fue aquello un toser continuo."En Tucumán nos hicieron bajar del tren. Nos recibió un empleado de la oficina de inmigración que se daba aires y gritaba como un bajá turco. Tuvimos que cargar nuestros equipajes sobre los hombros y de ese modo en larga procesión nos obligaron a caminar al Hotel de Inmigrantes. Los buenos tucumanos se apiñaban en la calle para vernos pasar. Aquello fue una chacota y risa sin interrupción. íAh Gringo! íGringo de m...a! Los muchachos silbaban y gritaban, fue aquello una algazara endiablada."Al fin llegamos al hotel y pudimos tirarnos sobre el suelo. Nos dieron pan por toda comida. A nadie permitían salir de la puerta de calle. Estábamos presos y bien presos."A la tarde nos obligaron a subir en unos carros. Iban 24 inmigrantes parados en cada carro, apretados uno contra el otro de un modo terrible, y así nos llevaron hasta muy tarde en la noche a la chacra."Completamente entumecidos, nos bajamos de estos terribles carros y al rato nos tiramos sobre el suelo. Al fin nos dieron una media libra de carne a cada uno e hicimos fuego. Hacían 58 horas que nadie de nosotros había probado un bocado caliente."En seguida nos tiramos sobre el suelo a dormir. Llovía, una garúa muy fina. Cuando me desperté estaba mojado y me hallé en un charco."íEl otro día al trabajo! y así sigue esto desde tres meses."La manutención consiste en puchero y maíz, y no alcanza para apaciguar el hambre de un hombre que trabaja. La habitación tiene de techo la grande bóveda del firmamento con sus millares de astros, una hermosura espléndida. íAh qué miseria! Y hay que aguantar nomás. ¿Qué hacerle? "Hay tantísima gente aquí en busca de trabajo, que vejetan en miseria y hambre, que por el puchero no más se ofrecen a trabajar. Sería tontera fugarse, y luego, ¿para dónde? Y nos deben siempre un mes de salario, para tenernos atados. En la pulpería nos fían lo que necesitamos indispensablemente a precios sumamente elevados y el patrón nos descuenta lo que debemos en el día de pago. Los desgraciados que tienen mujer e hijos nunca alcanzan a recibir en dinero y siempre deben."Les ruego compañeros que publiquen esta carta, para que en Europa la prensa proletaria prevenga a los pobres que no vayan a venirse a este país. íAh, si pudiera volver hoy! "íEsto aquí es el infierno y miseria negra! Y luego hay que tener el chucho, la fiebre intermitente de que cae mucha gente aquí. Espero que llegue ésta a sus manos: Saluda ...José Wanza

17/3/08

SEAMOS LIBRES....

Seamos libres, lo demás no importa nada”
Por Norberto Galasso
La historia mitrista -aun predominante en escuelas, medios de difusión, calles y plazas- nos habla de “un gran argentino que dio libertad a Chile y Perú”. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿era San Martín “un argentino”, si por tal entendemos, como lo quiere la historia oficial, un hombre blanco, “civilizado”, ajeno a la América morena? Si tenemos presente el medio cultural en que nació y vivió sus primeros cuatro años (1777-1781) estaba marcado por la cultura guaranítica, lo cual le da un perfil más bien paraguayo. Si, por otro lado, observamos su hogar, la mayor parte de su infancia, su adolescencia, su juventud, sus estudios y la primera novia, sus 30 batallas en Europa y sus veintidós años de vida militar en España era, más bien... un gallego. Así lo recuerda María Rosa Oliver, en sus memorias, reproduciendo un juicio de su tatarabuela: “El tío Pepe era un ordinario... Hablaba como un gallego”. ¡Y cómo iba a hablar si a los 34 años, había pasado 27 en España!Un siglo atrás, sin los conocimientos de psicología y sociología de los cuales disponemos hoy, podía aceptarse la leyenda de este oficial del ejército español que un día -ya veterano de guerra- siente “el llamado de la selva misionera” y decide regresar a su país natal para pelear contra el mismo ejército en el cual ha llegado a teniente coronel. Esa tesis es hoy insostenible. ¿Por qué viene entonces San Martín, al Río de la Plata, en 1812?
En primer término, digamos que San Martín forma parte de esa España popular que se levanta contra el invasor francés, en 1808, constituyendo juntas democráticas, insuflada del liberalismo revolucionario de 1789. El pueblo español lucha por la soberanía pero también contra el viejo orden de escudos y blasones de la España reaccionaria. Allí pelea San Martín y cuando su causa está casi derrotada en la península, se traslada a América, para proseguir aquí la misma lucha contra el absolutismo, en la línea de la revolución de Mayo que no fue fundamentalmente separatista -como pretende Mitre- sino democrática, por el gobierno popular en lugar del Virrey, dejando la ruptura con España para decidirla según los acontecimientos (razón por la cual recién la declara en 1816). Ese militar -que no podía ser antiespañol después de haber luchado 22 años bajo la bandera española- era, sí, enemigo de la España negra, monárquica, de la nobleza y la Inquisición, tan
to allá como aquí y partidario de la revolución popular, aquí como allá, integrante de una vasta oleada revolucionaria que abarcó tanto a España como a América, entre 1808 y 1811.
Ese carácter de revolucionario hispanoamericano lo trae a San Martín al Plata y luego lo lleva a Chile, donde llega enarbolando una bandera que no es la argentina sino la del Ejército de los Andes, pues se trata de un ejército argentino-chileno, y después, a Perú, enarbolando bandera chilena. En ambos casos, procede como jefe de un ejército latinoamericano, del mismo carácter del que quería construir el Che, en Bolivia, cuando fue asesinado. Por eso, abominaba de quienes, como Rivadavia, se subordinaban al capital extranjero y denigraban a indios, negros y gauchos que eran “mis paisanos”, como él decía. Y cuyo apego a la libertad exalta en ese bando famoso propugnando “ser libres”, aunque tengamos que andar “en pelotas”.
De ahí también su condena a quienes, por oponerse a Rosas, apoyaron la prepotencia de las escuadras francesa e inglesa, en el Río de la Plata.
Este es el San Martín verdadero, el que quería retar a duelo a Rivadavia, el que contradecía a Sarmiento respecto a Rosas, el amigo de Bolívar cuyo retrato tenía en su dormitorio, frente a su cama, para contemplarlo con afecto, el amigo del pueblo que se declaraba “enemigo de toda aristocracia” y del invasor extranjero, mientras redoblaba esfuerzos por la Unión de la América morena.Ese auténtico San Martín -rescatado ahora del vaciamiento a que lo sometió Mitre- se incorpora hoy a nuestra lucha por la dignidad, por la liberación y la unión de nuestros pueblos, así como también por la realización de las profundas transformaciones económicas y sociales que urgen.Pero para que abandone la estatua de bronce y rompa las verjas que hoy cercan los monumentos es preciso concluir con una historia falsa, donde “los héroes” son los amigos del extranjero, despreciativos de nuestro pueblo y partidarios de la libre importación. Hay, pues, que rever muchas “verdades consagradas” en el camino hacia las verdades populares que iluminarán necesariamente los tiempos por venir.
Proclama al Ejército de los Andes:
Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene á atacarnos: sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos á desengañarlos. La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de coraje.
Sª Martin. Mendoza, 1819

13/3/08

NUNCA MAS


Eduardo Aliverti - 30 anios del golpe militar.mp3
Radio del Plata Especial 30 años del golpe militar (parte 1).mp3
Radio del Plata Especial 30 años del golpe militar (parte 2).mp3

piero - para el pueblo lo que es del pueblo.mp3


Eduardo Aliverti - 30 años del golpe militar.mp3

24 de marzo de 1976


El 24 de marzo de 1976 no solo descendió la noche más negra y cargada de dolor sobre la Argentina. Al son de las marchas militares y los comunicados golpistas que difundían los medios de comunicación, las jaurías militares, en defensa del sagrado estilo de vida occidental y cristiano, salieron a la caza de dirigentes políticos, sindicales, obreros, profesionales, familias. El mismo 24 era secuestrado, entre otros cientos, el secretario general de Smata Córdoba, René Salamanca, era asesinado el coronel Bernardo Alberte, arrojado desde un balcón de su propia casa, y era desaparecido Gastón Roberto José Goncalvez, de la JP de Zárate, alfabetizador de niños de barrios humildes.

El golpe está vivo
En cada idiota que pide mano dura para acabar con la inseguridad urbana, como si las causas del delito no fueran estructurales y, otra vez, se tratase de arreglar las cosas a sangre y fuego, el golpe está vivo.
En el registro de que no hay una clase dirigente de edad intermedia con cojones y eficiencia patrióticos, porque desaparecieron y asesinaron a los mejores cuadros técnicos y militantes, el golpe está vivo.
En cada dólar de la deuda, cuyo crecimiento geométrico nació con la dictadura y que sigue condicionando a, por lo menos, la próxima generación de argentinos (más allá del golpe de efecto de haber cancelado las facturas del Fondo, que son una mínima parte del total) el golpe está vivo.
En el atraso científico y tecnológico de la Argentina, porque una enorme porción de sus hombres más brillantes no tuvo otra ruta que un exilio del que la mayoría no volvió, el golpe está vivo.
En los estúpidos que confunden a los piqueteros con el enemigo, como se lo confundió hace 30 años, el golpe está vivo.
En esos amplios sectores desconcientizados de la clase media, que después de fantasear con las divisas baratas y los viajes al exterior del cuarto de hora milico volvieron a hacerlo con el amanuense milico Domingo Cavallo, y que volverían a equivocarse una y otra vez, el golpe está vivoEn los periodistas y en los grandes medios de comunicación apologistas del golpe, intelectuales del golpe, escribas del golpe, y capaces de no ensayar ni tan sólo un atisbo de arrepentimiento en 30 años, el golpe está vivo.
En las cúpulas eclesiásticas que bendijeron las armas y las torturas y las descargas de 220 voltios en la vagina de las embarazadas, tan preocupados los monseñores y su séquito de miserables por el derecho a la vida, el golpe está vivo.
En las mafias policiales, que no reconocen su origen pero sí su desarrollo en aquellos años de repartir el botín de las casas de los secuestrados, el golpe está vivo.
En los votos a Rico y a Patti; en los votos a los candidatos empresarios que vieron crecer sus empresas en la dictadura, gracias al extermino de las luchas sindicales y a los negocios con los asesinos; en los votos a todas las crías milicas disfrazadas de intendente, diputado o senador, el golpe está vivo.
En la explotación agropecuaria concentrada en unas pocas y monumentales manos, el golpe está vivo.
En una Ley de Radiodifusión firmada en 1980 por Videla y Harguindeguy, y vigente 30 años después, el golpe está vivo.
En la desprotección gremial, en el trabajo precario, en la desarticulación del tejido social, obras todas paridas por los monstruos de 1976, el golpe está vivo.
En cada oprimido que reproduce el discurso del opresor, en cada pobre y en cada pobre diablo que se enfrenta con otro pobre y con otro pobre diablo, el golpe está vivo.
Como tampoco se trata de tener una visión tragicista de la historia, porque eso implica abonarse a las profecías autocumplidas de la derrota y la única derrota asegurada es la de los pueblos que se resignan y no toman nota de sus conquistas, a 30 años corresponde, también, decir que en muchos aspectos estamos mejor.Ya no se violan los cuerpos así como así. Ya no tienen forma de hacer sin más ni más lo que les venga en gana. Ya los argentinos demostraron que tienen reflejos de resistencia activos y eficaces, contra el andar impertérrito de la clase dominante, muy por encima de cualquier sociedad latinoamericana. Ya siguen sin articularse los espacios populares, y algo de eso se reflejó el viernes en el acto de la plaza, pero la derecha tampoco tiene partido y, menos que menos, partido militar. Ya tanto diputado y tanto senador no tiene la ocurrencia de continuar como si nada con su papel de oscuros gerentes del sistema: les cuesta, los putean, los ignoran, y de hecho es mucho más lo que se interpela desde la calle que desde sus edificios lamentablemente casi inútiles. Ya la policía se cuida mucho más de lo que sus deseos le estimulan. Ya los milicos no existen, que no quiere decir que los sectores del privilegio hayan renunciado a la violencia como última instancia pero sí que no les es tan fácil imponer condiciones. Ya hay mucha calle y mucha plaza que lleva el nombre de desaparecidos. Ya hay la anulación del Punto Final y la Obediencia Debida, y quizás de los indultos.
Según quiera verse, a 30 años todas esas conquistas pueden parecer caca de paloma. O bien una epopeya de los imprescindibles, visto que acá a la vuelta supo estar prohibido "El Principito", y quemados libros en pira pública, y exterminados y torturados y exiliados decenas de miles de argentinos. ¿Cerramos en que las dos cosas son ciertas?
Y que tomamos la segunda para decirles a los asesinos y a sus mandantes: pudieron, pero no del todo. Tan no del todo que acá estamos, diciendo estas cosas.
Eduardo Aliverti, 2006

7/3/08

LA IGLESIA DE LOS OPRIMIDOS

Preguntitas sobre dios.mp3 Cliquear para oir a Cafrune
El reino de este mundo
Por Mario Burgos
Juan XXIII abre las puertas, en 1958, a una renovación que atraviesa a la estructura católica y permite que las convulsiones populares adquieran una influencia que excede a los curas y monjas de barrio para llegar a las jerarquías y sus discursos. Se discuten el ritual, la relación con otras religiones y, sobre todo, con corrientes políticas años atrás identificadas como "diabólicas".Si Pío XII justificó su benevolencia con el fascismo y los nazis haciendo referencia al "peligro rojo", en los sesenta la iglesia comienza a hablar de su relación con el marxismo sin rubores: trasladará sus diferencias a cuestiones de doctrina y ritual mientras afirmará sus coincidencias en el terreno social y económico. LOS CIMIENTOSComo señala Ruben Dri: "En 1958, el acceso al pontificado de Juan XXIII cierra la etapa de Pío XII, caracterizada por una Iglesia cerrada en sí misma, monárquica y autoritaria (...) Se inicia así una etapa de grandes renovaciones. El Concilio Vaticano II es el primero que no realiza condenas por herejías, sino que escucha los nuevos reclamos, ubicando a la Iglesia en los grandes problemas del mundo."La posguerra y la nueva división del planeta, el avance del consumismo, el cuestionamiento a las tradiciones culturales y sexuales y el avance de otras corrientes religiosas menos ligadas a las formas tradicionales de poder, confluyen para cercenar el espacio que la iglesia católica detentara hasta la Segunda Guerra Mundial. Juan XXIII percibe esta nueva situación y es posible comprender todas las acciones de su papado como una estrategia tendiente a recuperar un espacio para la iglesia: del lado de los pobres y postergados, ocupa en el terreno de la conciencia lo que tuvo que tuvo que ceder en poder terrenal y político.La nueva forma de la misa, donde el cura se ubica dando la cara a la comunidad y habla el mismo idioma, rompe el hermetismo del latín, horizontaliza la relación entre el sacerdote y la comunidad y reestablece los canales de comunicación con la sociedad. El Concilio, como dice Conrado Egger Lan, es una apuesta al cristianismo como fuerza propia de los primeros cristianos y un cuestionamiento al concepto de la institución por encima de la comunidad. La Iglesia como deja de tener el monopolio de la fe y ésta pasa a ser patrimonio de la conciencia. Si bien no define un modelo de sociedad alternativa al capitalismo, arroja sobre la mesa los problemas que el sistema capitalista origina. Exige un compromiso frente a la injusticia, pone en crisis la metafísica tradicional e instala una apertura hacia el evolucionismo y a una nueva teología.En un terreno social ávido de propuestas que definan y motoricen el cambio, el mensaje conciliar y la práctica - sobre todo- de los nuevos curas, va a germinar en innumerables formas de lucha y organización popular. La salvación pasa a ser una cuestión fundamentalmente colectiva, consecuencia de la superación por parte del hombre de los horrores de la explotación y la injusticia social. La Encíclica Pacem in Terris, del año 1963, concreta la apertura hacia el marxismo.Tras la muerte de Juan XXIII, Pablo VI continúa impulsando la renovación y se oficializa una posición plural donde el progresismo tiene su reconocimiento. La Encíclica El Progreso de los Pueblos, condena las causas de la pobreza y sienta las bases de una propuesta para el desarrollo. La Octagesimo Anno, por su parte, toma posición sobre el derecho de los pueblos a la violencia para reivindicar sus derechos fundamentales y reconoce al marxismo como método de interpretación de la realidad haciendo reservas sobre la parte doctrinaria. En poco tiempo el general de los Jesuitas, hace propios estos razonamientos. A Theillard de Chardin, paleontólogo excepcional confinado en la India, auténtico precursor de la nueva situación, se le levanta el destierro y pasa a ser valorado en el seno de la Iglesia. EL MOVIMIENTO DE AMERICA LATINAAmércia Latina se convierte en protagonista de los aires de renovación que atraviesan la iglesia y será a la vez el espacio donde mayor incidencia social tendrán estos cambios. A la tradición de las guerras de independencia, debe agregarse el papel jugado por los nacionalismos de la década del cincuenta, ya que casi todos coincidieron en asumir una posición cristiana como forma de ligar las propuestas de cambio socioeconómico con las conquistas populares.En Agosto de 1967 dieciocho obispos de América Latina, Africa y Asia encabezados por Helder Cámara, obispo de Recife, dan a conocer un documento en el que reivindican al socialismo como más cercano al evangelio que el capitalismo. Suscriben los conceptos del Patriarca Máximo IV en el Concilio Vaticano II, cuando decía :"el verdadero socialismo es el cristianismo integralmente vivido, en el justo reparto de los bienes y la igualdad fundamental de todos". En la iglesia argentina se reestablece una dualidad que perdurará hasta nuestros días: de un lado los curas y hasta algún obispo comprometidos con el reclamo y el sufrimiento de los pobres, de otro buena parte de la jerarquía bendiciendo gobiernos de facto, armas que se usan contra el pueblo y hasta campos de exterminio.Monseñor Victorio Bonamín bendiciendo la guerra sucia mientras las monjas francesas seguían el camino de Alberto Carbone, Carlos Mujica, Enrique Angelelli, los palotinos.Se comprende entonces por qué, mientras la Catedral aún alberga las misas de Onganía y en los cursillos se convalida el pensamiento conservador del onganiato, el Mensaje de los Obispos del Tercer Mundo en la Argentina se extiende en pocos días por todo el paísMonseñor Antonio Devoto, Obispo de Goya, se lo da a conocer a un cura de su diócesis, Miguel Ramondetti , y éste lo hace circular. En dos o tres meses logran más de 500 adhesiones y teniendo en vista el CELAM de Medellín surge una convocatoria que será fundante del Movimiento de Sacerdotes para elTercer Mundo. El encuentro se realiza el 1 y 2 de mayo de 1968 en Córdoba y asisten representantes de 13 diócesis. En 1967, en la Universidad Católica de Córdoba, se realizan conferencias que abordan tanto el "diálogo entre católicos y marxistas" ( ManuelVirasoro, de la orden de los Jesuitas) como el "compromiso de los cristianos con la liberación" (Conrado Egger Lan, titular de la cátedra de Historia de las Religiones de la UNBA). El sacerdote Melián Viscovich profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, en la Universidad Católica y en los Colegios mayores de Córdoba, da a conocer su propuesta de modelo social, que reconoce su origen en la el socialismo yugoeslavo y lo relaciona con la convocatoria de Pablo VI en la Encíclica El Progreso de los Pueblos. El 26 de Agosto de 1968 tiene lugar en Medellín - Colombia - la Segunda Conferencia General del Episcopado Latino Americano - CELAM -, donde cumple un papel preponderante el obispo de Mar del Plata, monseñor Eduardo Pironio. El pronunciamiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo que se hace llegar a Medellín con la firma de 1000 curas latinoamericanos es la base del CELAM. Se avanza en la denuncia de la violencia que ejercen las estructuras de la dependencia en la región y el derecho de los pueblos a la legítima defensa. Medellín significa la gran irrupción del nuevo compromiso cristiano en la cúpula eclesiástica y la legitimación de la lucha liberadora.En mayo de 1969 la Conferencia Episcopal celebrada en San Miguel , provincia de Buenos Aires, se hace eco de esas definiciones, da un vuelco en sus posiciones tradicionales, denuncia las estructuras de la injusticia y convoca a los cristianos al compromiso. Es seguramente la primera vez que la institución máxima del clero argentino, que sigue alineado mayoritariamente con la derecha, toma distancia de la dictadura de Onganía..EL NUEVO COMPROMISO CRISTIANO Y SUS REPERCUSIONESMedellín subordina al Episcopado Latinoamericano a los preceptos del Concilio Vaticano II y sus postulados determinarán en el continente consecuencias mucho más dramáticas que en el resto del mundo. La renovación del compromiso social, va a traducirse en modelos como el de Camilo Torres, la unión de la cruz y la guerrilla; en curas impartiendo un evangelio de resistencia y lucha; en grupos de jóvenes definiendo su rebeldía como forma expresión de su formación religiosa.La politización de la sociedad y el carácter masivo que adquieren tanto las ideas del socialismo como el desarrollo de la violencia popular en el período, son impensables si no se toman en cuenta esta apertura y el protagonismo que adquiere en la vida política de la sociedad y hacia el interior de la Iglesia el movimiento de curas tercermundistas. En el caso especial del peronismo revolucionario esta apertura fue constitutiva de su nacimiento y desarrollo. Tras su ocaso en los primeros tiempos del onganiato, el peronismo se va a reconstruir fundamentalmente a partir de estos grupos cristianos que avanzan desde la reivindicación de los derechos de los más humildes a una búsqueda de las bases culturales e históricas del proceso popular. Sus componentes plebeyos, solidarios y combativos se sintetizarán en la reconstrucción de un nuevo tejido social que plasmará su irrupción en 1973. En este proceso, la CGT de los Argentinos constituirá una primera síntesis. Pronto, la multiplicación de trabajos barriales y el surgimiento de grupos de acción política darán lugar a un proceso rico y diverso, cuyo saldo serán el Peronismo de Base, Montoneros y sus agrupaciones sectoriales, pero también aquel conglomerado que va a expresarse en el período camporista hasta comenzar su desgajamiento tras la muerte de Perón.En el caso de la izquierda marxista la incorporación de curas y cristianos al movimiento significa una ampliación importante tanto en la base social y en la composición interna como en la ruptura de ortodoxias ideológicas y de prácticas sectarias que habían trabado durante años una relación más plena con el movimiento popular. La apertura del marxismo hacia el cristianismo no es pacífica: el reconocimiento de su fuerza revolucionaria rompe con el concepto monopólico de la revolución propio de su vertiente más ortodoxa. También da paso a un reconocimiento de la historia particular del movimiento popular y de sus mitos. Desde luego, esto lleva a una ruptura con la interpretación tradicional –casi siempre liberal- que la izquierda había formulado tanto de la formación social latinoamericana y argentina en especial, de su historia y del peronismo.Paradójicamente, un Che, marxista y socialista habrá de erigirse como puente entre estas dos culturas de la resistencia: encarnará una posición cuestionadora, del lado de los humildes, sus códigos, sus creencias y su fortaleza. Una actitud en que la idea y el compromiso, la palabra y el hecho se tornan indisolubles. Como en la vida de los pueblos.

Fuente: www.los70.org.ar

6/3/08

LOS "VOLUNTARIOS" DE LA GUERRA DEL PARAGUAY

Pocho Roch_Antonio Tarragó Ros - Pueblero de alla ite.mp3
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Los soldados "voluntarios" del interior.
El paisanaje de las provincias, que intervino tantas veces voluntariamente en las luchas ante la sola convocatoria de los caudillos, se negó a participar en una guerra que no sentía suya. Sintiéndose más cercanos a la provincia hermana del Paraguay que a los porteños y a los “macacos” brasileros, se negaban a enrolarse, lo que motivo la deserción y levantamiento de muchos batallones del interior. Consta en el archivo histórico, la Factura de un herrero de Catamarca, “por doscientos grilletes para los voluntarios de la guerra del Paraguay”.“...el reclutamiento de los contingentes no fue fácil. (...) Para llenar las cuotas provinciales se autorizó reclutarlos mediante paga, pero pocos lo hicieron. Entonces los gobernadores, mitristas en su totalidad, y los comandantes de frontera se dedicaron a la caza de “voluntarios”. Emilio Mitre , encargado del contingente cordobés, escribe el 12 de julio que manda los “voluntarios atados codo con codo”; Julio Campos, porteño impuesto como gobernador de La Rioja, informa el 12 de mayo:”Es muy difícil sacar los hombres de la provincia en contingentes para el litoral…a la sola noticia que iba a sacarse, se han ganado la sierra”. Los “voluntarios” de Córdoba y Salta se sublevan en Rosario apenas les quitan las maneas"; el gobernador Maubecin, de Catamarca, encarga 200 pares de grillos para el contingente de la provincia. (Revista de la Biblioteca Nacional, XXI, n° 52)¿Cobardía? Eran criollos que lucharon en Cepeda y Pavón, y bajo las órdenes del Chacho Peñaloza. No desertaban – como acotan algunos – y lo demostrarán en 1867 alzándose tras Felipe Varela y Juan Saa. Simplemente no querían ir “a esa guerra”. (JM Rosa Historia Arg.t.VII.pag 140)Felipe Varela en un manifiesto proclamado por él mismo el 1º de enero de 1868, afirmaba lo siguiente: "En efecto, la guerra con el Paraguay era un acontecimiento ya calculado, premeditado por el general Mitre".Urquiza también tiene problemas para juntar los contingentes, y a pesar de decirles que la guerra es “contra los porteños”, las divisiones de Victoria y Gualeguay se niegan a marchar, y López Jordán le escriba a Urquiza: “Usted nos llama para combatir el Paraguay. Nunca, general; ese es nuestro amigo. Llámenos para pelear a los porteños y brasileros; estaremos prontos; ésos son nuestros enemigos. Oímos todavía los cañones de Paysandú.”Se recurre inclusive al reclutamiento de mercenarios europeos mediante el engaño y promesa de tierras como campesinos. Según testimonios de un integrante de un contingente suizo, se los embarca engañados y se le retiran los documentos. Al llegar a Buenos Aires son llevados al frente por la fuerza o encarcelados. (Declaración de un “enganchado siuzo”, cit.por Chiavanetto: O genocidio Americano. A guerra de Paraguai)
28 de octubre de 1865 – Amotinamiento de reclutas en Catamarca
La tarea que el gobernador de Catamarca, Victor Maubecín, acometió con mayor entusiasmo durante su gobierno fue la formación del contingente con que la provincia debía contribuir al Ejército del Paraguay. Guerra impopular esta de la Triple Alianza.Tradiciones y documentos nos hablan de la resistencia que demostró parte de nuestro pueblo frente a la recluta ordenada por el Gobierno Nacional. Algo decía al sentimiento de nuestros paisanos que esa contienda ninguna gloria agregaba a los lauros de la patria, y que tampoco existían motivos para pelear contra un pueblo más acreedor a su simpatía que a su rencor.En Entre Ríos, los gauchos de Urquiza desertaron en masa, pese a que en otras ocasiones fueron leales hasta la muerte con su caudillo. En La Rioja, el contingente de 350 hombres asignado a la provincia se reclutó entre la gente de la más baja esfera social. Un testigo calificado, el juez nacional Filemón Posse, explicaba al Ministro de Justicia, Eduardo Costa, los procedimientos compulsivos que había utilizado el gobierno local al expresar que “se ponían guardias hasta en las puertas de los templos para tomar a los hombres que iban a misa, sin averiguar si estaban eximidos por la ley”.El método usado para el reclutamiento, tanto como el duro trato a que fueron sometidos los “voluntarios” durante los tres meses que duró la instrucción militar, fueron causa de varias sublevaciones. El mismo testigo señala, a ese respecto, el estado de desnudez de la tropa, lo cual movía la compasión del vecindario cuando salía a la plaza para recibir instrucción. “Más parecen mendigos que soldados que van a combatir por el honor del pueblo argentino”, afirmaba sentenciosamente, agregando que tal situación suscitó la piadosa intervención de la Sociedad San Vicente de Paul que les proveyó de ropa y comida. Acusaba también al gobernador Maubecín de incurrir en una errónea interpretación del estado de sitio, cuando exigía al vecindario auxilios de hacienda y contribuciones forzosas para costar los gastos de la movilización.La situación que se ha descrito veíase agravada por el trato duro e inhumano que se daba a los reclutas. José Aguayo, uno de los oficiales instructores, ordenó cierta vez por su cuenta, la aplicación de la pena de azotes en perjuicio de varios soldados. Olvidaba o ignoraba, quizás, que la Constitución Nacional prohibía expresamente los castigos corporales.Este hecho motivó un proceso criminal en contra del autor, cuando los damnificados denunciaron el vejamen ante el Juzgado Federal. Su titular falló la causa condenando a Aguayo a la inhabilitación por diez años para desempeñar oficios públicos, y a pagar las costas del juicio. Dicha sentencia disgustó a Maubecín, quien negó jurisdicción al magistrado para intervenir a propósito de los castigos impuestos en el cuartel “a consecuencia de una sublevación”. El gobernador calificaba de “extraña” la intervención de Filemón Posse y afirmaba que esa ingerencia era “una forma de apoyo a los opositores sublevados”. El choque entre el juez y gobernador originó un pleito sustanciado en la esfera del Ministerio de Justicia y dio materia a una sonada interpelación al ministro Eduardo Costa por parte del senador catamarqueño Angel Aurelio Navarro.
Los “voluntarios” se sublevan
El mes de octubre de 1865 llegaba a su término. Faltaban pocos días para la partida hacia Rosario del batallón “Libertad” cuando un incidente vino a conmover a la población. La tropa de “voluntarios”, cansada de privaciones y de castigos, se amotinó con el propósito de desertar. No es aventurado suponer que para dar ese paso debe haber influido un natural sentimiento de rebeldía contra la imposición de abandonar la tierra nativa, a la que seguramente muchos no volverían a ver. Actores principales de la revuelta fueron poco más de veinte reclutas, pero la tentativa fue sofocada merced a la enérgica intervención de los jefes y oficiales de la fuerza de custodia.Inmediatamente, por disposición del propio Gobernador, jefe de las fuerzas movilizadas, se procedió a formar consejo de guerra para juzgar a los culpables. El tribunal quedó integrado con varios oficiales de menor graduación y la función del fiscal fue confiada a aquel teniente José Aguayo, procesado criminalmente por el Juez Federal a raíz de la pena de azotes impuesta a otros soldados.Actuando en forma expeditiva, el cuerpo produjo una sentencia severa y originalísima en los anales de la jurisprudencia argentina. Los acusados fueron declarados convictos del delito de “amotinamiento y deserción”. Tres de ellos, a quienes se reputó los cabecillas del motín, fueron condenados a la pena de muerte aunque condicionada al trámite de un sorteo previo. Solamente uno sería pasado por las armas, quedando los otros dos destinados a servir por cuatro años en las tropas de línea. Los demás acusados, 18 en total, recibieron condenas menores que variaban entre tres años de servicio militar y ser presos hasta la marcha del contingente.
La muerte en un tiro de dados
La sentencia fue comunicada a Maubecín, quien el mismo día - 28 de octubre - puso el “cúmplase en todas sus partes” y fijó el día siguiente a las 8 de la mañana para que tuviera efecto la ejecución. Un acta conservada en el Archivo Histórico de Catamarca nos ilustra sobre las circunstancias que rodearon el hecho.A la hora indicada comparecieron en la prisión fiscal, escribano y testigos. El primero ordenó que los reos Juan M. Lazarte, Pedro Arcadé y Javier Carrizo se pusieran de rodillas para oír la lectura de la sentencia. Enseguida se les comunicó que “iban a sortear la vida” y, a fin de cumplir ese espeluznante cometido, se les indicó que convinieran entre sí el orden del sorteo y si la ejecución recaería en quien echara más o menos puntos. En cuanto a lo primero, quedó arreglado que sería Javier Carrizo el primero de tirar los dados, y respecto de lo segundo, que la pena de muerte sería para quien menor puntos lograra.Ajustado que fue el procedimiento, se vendó los ojos a los condenados y se trajo una “caja de guerra bien templada”, destinada a servir de improvisado tapete. Cumplidas esas formalidades previas, Javier Carrizo recibió un par de dados y un vaso.No cuesta mucho imaginar la dramática expectativa de aquel instante, el tenso silencio precursor de esa definición. La muerte rondaba sombría y caprichosa como la fortuna en torno a la cabeza de esos tres hombres. Es probable que hayan formulado una silenciosa imploración a Dios para que ese cáliz de amargura pasara de sus labios.Javier Carrizo metió los dados dentro del vaso. Agitó luego su brazo y los desparramó sobre el parche... ¡Cuatro!. Tocaba a Lazarte repetir el procedimiento de su compañero de infortunio. Tiró... ¡Siete!. Las miradas se concentraron entonces en la cara y en las manos del tercero. Pedro Arcadé metió los dados en el cubilete, agitó el recipiente y tiró...¡Sacó cinco!. La suerte marcaba a Javier Carrizo con un signo trágico.El acta nos dice que se llamó a un sacerdote a fin de que el condenado pudiera preparar cristianamente su alma. Después de haber sido desahuciado por los hombres, sólo le quedaban el consuelo y la esperanza de la fe. El pueblo catamarqueño, que tantas veces fue sacudido por hechos crueles derivados de las luchas civiles, nunca había sido testigo de un fusilamiento precedido de circunstancias tan insólitas.En otro orden de cosas, parece necesario decir que la pena de muerte aplicada a Javier Carrizo cumplió el propósito de escarmiento que la inspiraba. A lo que sabemos, no se produjo más tarde ninguna sublevación del batallón de “voluntarios” Libertad. Conducido por el propio Maubecín, hasta el puerto de Rosario, llegó a destino y sus componentes pelearon en el frente paraguayo dando pruebas de heroísmo. Estuvieron en las más porfiadas y sangrientas batallas: Paso de la Patria, Tuyutí, Curupaytí y otras. De los 350 soldados que salieron del Valle, el 6 de noviembre de 1865, solo regresarían 115 al cabo de 5 años. Los demás murieron en los fangales de los esteros paraguayos.En el Archivo Histórico de la Nacion, hay una factura de un herrero de Catamarca, "Por cuatrocientos grilletes para los voluntarios de la guerra del Paraguay"
Fuente:


Armando Raúl Bazán – La Pena de Muerte por Sorteo en Catamarca


Antook – Reclutamiento en Catamarca (2007).Todo es Historia – Año 1, Nº 1, Mayo de 1967

20/2/08

Fragmentos: POLÍTICA Y CULTURA POPULAR: la Argentina peronista 1946-1955

Por Alberto Ciria


Capítulo 5 de una obra fundamental para comprender al peronismo como fenómeno cultural y político. El autor analiza críticamente el justicialismo en la teoría y la práctica de su tiempo; en particular, evauaciones sobre el estilo y lenguaje de Juan Domingo Perón y la iconografía, símbolos y canciones del movimiento que inspiró.


DE COMUNICACIÓN, SÍMBOLOS Y MITOS

Octubre, Plaza de Mayo, discursos Hay dos elementos fundamentales, entrelazados en sus orígenes, que contribuyeron a consolidar el acontecimiento-mito más perdurable de la historia del peronismo, el 17 de octubre de 1945. Por encima de discusiones sobre el contenido de los hechos en sí y de las percepciones colectivas a que ellos dieron lugar, ese día mostró la profundidad de los cambios que estaban ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires y el resto del país. Espontáneas y densas columnas del cinturón industrial invadieron la plaza de Mayo reclamando la libertad del coronel Perón y encarnando en su persona las conquistas laborales y sociales alcanzadas. Tensas negociaciones de civiles y militares lograron que los temores de enfrentamiento entre pueblo y fuerzas de represión cedieran paso al ambiente de demorado regocijo y hondas expectativas que subrayaron las palabras pronunciadas por Perón desde los balcones de la Casa Rosada, caída la noche de ese día clave (1). El primer elemento está dado por la movilización, en buena parte espontánea, de masas populares: los descamisados originales de la ciudad y suburbios industriales, y hasta de la capital de la provincia de Buenos Aires y zonas de influencia. El segundo es la convergencia de las multitudes sobre la plaza de Mayo, sede del Ejecutivo y en sentido genérico del gobierno-poder militar (sobre el modelo de la llegada en el peronismo, véase Sigal y Verón, 1982: 151-205; Ipola, 1982: 146). A partir de estos dos aspectos los sucesos del día serán sometidos a constantes reinterpretaciones en enorme cantidad de fuentes, incluso antes de que el Congreso nacional, por ley 12.868 de 1946, declare feriado al 17 de octubre. Acá sólo me interesa comenzar un rastreo en las actas de las sesiones del Congreso, principalmente, para precisar algunas características del conocido fenómeno de revisión de la historia contemporánea que por supuesto excede los marcos del peronismo y de la Argentina. El "pueblo" es desde los comienzos el protagonista esencial, aunque algunos testimonios de primera hora indiquen la complejidad de la situación. Por ejemplo, después de 1946 serán rarísimas declaraciones como las del senador peronista Alberto Durand: "La acción del pueblo fue decisiva, pero lo fue porque contaba con el absoluto apoyo del ejército y de la Policía Federal.(...) Es por eso que para mí el día glorioso de la revolución fue realmente el 17 de octubre, en que hubo esa hermandad y conjunción de fuerzas, por haberse sumado el pueblo, el glorioso Ejército Argentino y la Policía Federal" (Sens.,II,2-X-46: 772) (2). Tanto en el proyecto presentado a título personal por el diputado Eduardo Colom, el 3 de julio de 1946, como en el análogo firmado por José M. Argaña y otros que termina convertido en ley, las referencias genéricas son al pueblo echado a la calle que se adueña de la "revolución de los descamisados" para rescatar a su símbolo, Perón, protector de "los que tenían hambre y sed de justicia" (Colom); y a la "masa trabajadora" que adhirió -como dice Argaña- "al líder de un movimiento revolucionario que en pleno proceso evolutivo adquiere formas y características que merecen su franco y decidido apoyo" (Dips., I,3-VII-46: 356; V, 29-IX-46: 893). Un lacónico proyecto firmado por los "laboristas de la primera hora" Cipriano Reyes y Carlos G. Gericke también incluía la declaración de feriado para "Día del Pueblo" (Dips., V, 29-IX-46: 893). Tanto Reyes como Colom, director de La Época, tuvieron destacada participación personal en los días que precedieron al 17 de octubre de 1945, y en la propia jornada (las respectivas versiones en Colom, 1946; y Reyes, 1973). Sus nombres, empero, dejaron de figurar con el correr del tiempo cuando se hacía mención al canon oficialista: por distintos motivos con diversas consecuencias, ambos diputados cayeron en desgracia con el Líder y su esposa. No serían los únicos. Hacia 1949 todavía podía el exconservador Visca responder así a su retórica pregunta sobre quiénes hicieron el 17 de octubre: "Los descamisados, la lealtad de Domingo Mercante (aplausos), un diario valiente en la calle, La Época (aplausos), y un corazón de mujer con virilidad al infinito, considerada como expresión de fuerza y coraje: María Eva Duarte de Perón (aplausos)". Las expresiones de esa época se repetirán hasta el cansancio: "Ni la amenaza de caer presa, ni la calumnia, ni la insidia detuvieron su fe y su empeño de correr por todos los caminos, llevando, con su palabra y su decisión de recuperar al líder, el convencimiento a la masa trabajadora argentina de que había llegado la hora de la liberación nacional definitiva y del triunfo de todas las aspiraciones por las que se había luchado tantos años" (Dips., VI, 30-IX-49: 5212-5213). Un documentado trabajo de Navarro (1980: 127-138), que prosigue la investigación de Luna (1969), cuestiona fácticamente el supuesto protagonismo de Evita en las jornadas de octubre. Además, elabora razones muy convincentes para explicar cómo surgió una mitología peronista que exageró dramáticamente el papel de la compañera del coronel Perón en tales acontecimiento. El tema continúa abierto. Aún en 1950, tanto el jefe del bloque peronista Miel Asquía como otras fuentes contemporáneas (CGT, 17-X-50: 4) podían rendir encendidos elogios a Perón, su esposa y Mercante con motivo del quinto aniversario del 17 de octubre (Dips., IV, 30-IX-50: 3766-3778). Para 1951 las cosas habían vuelto a cambiar: como síntoma de la declinación política del gobernador de la provincia de Buenos Aires -reemplazado por Carlos V. Aloé (1969) en los comicios siguientes, y luego apartado de la conducción partidaria-, el citado Miel Asquía omite referirse a Mercante para enfatizar sólo el genio de Perón y la presencia de Eva Perón, a quienes la Cámara trasmite su reconocimiento en oportunidad de festejarse otro aniversario de la fecha (Dips., III, 30-IX-51: 2332-2336; en el mismo sentido, cfr. Mundo Peronista, 15-X-51: 24-29). De ahí en más la mitología devora a los hechos, apoyada por la maquinaria informativa y propagandística del régimen. El "Día del Pueblo" pasa a llamarse "Día de la Lealtad". Perón, y también Evita, son los primeros actores exclusivos, desplazando a figurantes y corifeos. El "Monumento al Descamisado" se convertirá en el mausoleo a Evita, presidido en los planos que no llegaron a ser realidad por la gigantesca estatua de un descamisado sospechosamente parecido al Perón idealizado. El proceso se consolidad definitivamente desde 1952: el homenaje ritual del Senado se concentra en el presidente y la memoria de Evita, y en 1953 pasa lo mismo en Diputados. La historia acaba transformándose en hagiografía: Perón es "heredero directo del general José de San Martín", y Eva Perón, "un ángel que blandía su espada de fuego, terrible y sublime, incitando a la lucha por la defensa de su líder, que era su propia defensa" (Celfa Argumedo, Dips., III, 30-IX-53: 2256). La plaza de Mayo, como apunté arriba, ce convierte en el centro simbólico del movimiento peronista abarcando una pluralidad de significados. Es la representación gráfica de la ciudad invadida por las multitudes adictas; migrantes internos, cabecitas, grasas, descamisados. Es la repetición de la revancha del Interior sobre la Capital: la imagen escolar de los caudillos provincianos atando sus caballos a la vieja pirámide. Pero, para gran parte de las clases medias y altas urbanas, resulta la póstuma encarnación de la barbarie sarmientina lavándose "las patas en las fuentes" (cfr. Lamborghini, 1965) de la civilización porteña. Asimismo, la plaza de Mayo remite a cierta continuidad esencial con la historia patria: "El día 17 de Octubre, el Pueblo Argentino volvió por primera vez a la Plaza de Mayo, después del 25 de Mayo de 1810, y como en 1810, ya llevaba su decisión soberana para hacerla respetar" (Eva Perón, 1952: 243). Y la plaza se vuelve escenario de las dos efemérides anuales fijas del peronismo, con tumultuarias y orquestadas movilizaciones llenas de fervor popular y clima festivo: los 1º de mayo y los 17 de octubre. En la primera fecha las concentraciones de masas tendieron a domesticar el contenido de protesta proletaria de tradicionales actos socialistas, anarquistas y comunistas. Luego de los discursos del secretario general de la CGT, Evita -desde 1948- y Perón, con contenidos adaptados a las exigencias tácticas de cada coyuntura anual, se sucedían espectáculos artísticos-bailables y la coronación de una "Reina Nacional del Trabajo", que con su corte de princesas proveía una extraña involución en la imaginería oficial del peronismo, no siempre recordada. En la mayoría de los casos, las consignas familiares eran del tipo "De casa al trabajo y del trabajo a casa", que como acertadamente lo indica Sigal y Verón (¡982: 158) sugerían una cuota de pasividad entre los fieles. Para los 17 de octubre, Perón y Eva Perón hasta 1951 -en 1952 se escuchó la grabación de una alocución reciente de Evita a modo de mensaje póstumo (Navarro, 1981: 310)- eran oradores de fondo, precedidos por el representante de la CGT y por excepción, en 1953, Anastasio Somoza. La vertiente descamisada y jacobina del peronismo encontraba pleno deshogo ese día, y el feriado siguiente ("Mañana es San Perón, /que trabaje el patrón") adquirió carácter de rito anunciado en cada ocasión por Perón desde la Casa Rosada, en medio de cánticos acompañados por la rítmica percusión de los bombos. Con el tiempo, estos instrumentos ocuparían un lugar preferente en el folklore peronista. La plaza de Mayo, entonces, representó la presencia de las masas populares argentinas en la Capital Federal: la tragedia del bombardeo de la aviación naval el 16 de junio de 1955, con cientos de muertos y heridos (Lozano, 1965: 18-28), destacó el reverso doloroso de tantas jornadas alegres y bullangueras. Fuera de algunos acontecimientos de signo contrario como el discurso del general Lonardi a las eufóricas clases medias de la ciudad el 23 de septiembre del mismo año, cuando la "Revolución Libertadora" consigue su objetivo, la vieja plaza continuó siendo el símbolo del exiliado Juan Perón y la directa comunicación con sus partidarios (3). Durante el período 1946-55, y también con posterioridad al mismo (4), Perón cumplió la función de mantener unidos a los componentes de su coalición o movimiento, a veces enfrentados entre sí. En esos años el movimiento abarcaba formalmente a la clase obrera organizada en torno a la CGT, a la burocracia del PP y a su rama femenina fundada por Eva Perón. Fuera de dichas tres ramas "históricas" existen para la época otros sectores de la coalición peronista a los que su Conductor se dirigía periódicamente de modo especial: productores agrarios, intelectuales, profesionales, integrantes de las fuerzas armadas, etc. A modo de ejemplo de una tarea que debería cumplirse de modo sistemático, me referiré a continuación a tres tipos de discursos de Perón, que pronunciaba en diversas ocasiones anuales desde variadas investiduras. Los dos primeros se conocían el mismo día 1º de mayo, y el tercero a principios de julio. Por la mañana del 1º de mayo, el presidente Perón leía un extenso mensaje de apertura del período parlamentario en el Congreso, de acuerdo a normas constitucionales. La UCR pronto dejó de concurrir a estas asambleas por considerarlas sectarias y carentes de interés general. El documento se dirigía a todos los ciudadanos, su tono solía ser elevado y su contenido subrayaba la obra de gobierno en el marco de los profundos y pacíficos cambios revolucionarios ocurridos en el país. Por la tarde, el Primer Trabajador Perón arengaba brevemente a su base más sólida, la clase obrera, en plaza de Mayo: era una de las dos grandes ocasiones rituales del peronismo, junto a parecidas ceremonias los 17 de octubre. En fecha cercana a la fiesta patria del 9 de julio, el comandante en jefe de las fuerzas armadas Perón pronunciaba un mensaje a los militares en ocasión de la comida anual de camaradería. Veamos. Es el 1º de mayo de 1950. Luego de invocar la memoria de José de San Martín en el centenario de su muerte, Perón pasa revista a las realizaciones de su presidencia ante los legisladores adictos, su auditorio inmediato. Comienza destacando la unidad nacional, "o sea la coincidencia fundamental de todos en orden a los principios esenciales que deben orientar la marcha de la Nación" (el texto del mensaje en Dips., I, 1-V-50: 7-31; un breve análisis de este mismo texto, paralelo y complementario al mío, en Sigal y Verón, 1982: 182-184). Dichos principios son la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Luego de ritualizados ataques a la oligarquía, Perón comenta elogiosamente las reformas introducidas a la Constitución en 1949, el voto femenino, el principio efectivizado de elecciones directas, la instauración de un nuevo federalismo, con base económica, y los planes de obras públicas que han cambiado de dirección: ahora el 80% de las mismas se realiza en el interior. El presidente se felicita de lo positivo de las soluciones alcanzadas: nuestro pueblo "se siente feliz porque puede trabajar con dignidad; porque el capital ha sido humanizado; porque la propiedad, el capital y las riquezas son ahora bienes individuales en función social; porque ha desaprecido la explitación capitalista del hombre y toda clase de explotación humana; y que es verdadera solución nos lo demuestra fehacientemente el hecho de que progresivamente, con la realización de nuestros planes, ha ido desapreciendo la reacción comunista, que ha dejado de tener entre nosotros los argumentos valederos que posee, en los países capitalistas, para ganar adeptos". En el campo de la que llama economía social, Perón remarca el aprovechamiento de oportunidades brindadas por la posguerra: industrialización, nacionalizaciones que no excluyen a los capitales extranjeros que se sometan a la legislación vigente, y su balance es optimista: "...la República Argentina no tiene ningún problema económico de gravedad". La justicia social, originada en el siempre reivindicado programa de reformas de la Secretaría de Trabajo desde 1943, complementa a la conciencia social despertada en las masas trabajadoras y por la cual la "cooperación ha reemplazado a la lucha", gracias a la plena ocupación, el derecho a una retribución justa, la capacitación, la preservación de la salud y la seguridad social. Complementariamente, la Fundación de Ayuda Social creada por Eva Perón sirve al pueblo y se inspira en principios cristianos. En la parte final de la alocución, Perón reitera el papel especial que cumplen las fuerzas armadas en relación a la unidad nacional. Aparte de sus tareas específicas, deben preparar "soldados para la paz": por su parte, las "fuerzas organizadas del trabajo" constituyen un "ejército pacífico". Las metáforas marciales culminan en el simbolismo apuntado por Perón: él mismo procede la institución militar y es, a la vez, el conductor seguido por las masas trabajadoras (sobre una temprana formulación por Perón de esta temática, cfr. Ipola, 1982: 175-185). A la tarde del mismo 1º de mayo de 1950, Juan Perón se dirige a la multitud que llena la plaza de Mayo como líder de los trabajadores, y a través de la radio a similares concentraciones en capitales en capitales de provincia. El sentido profundo del acto es la "Fiesta del Trabajo". No tanto la crítica al sistema capitalista a propósito de una evocación combativa de los mártires de Chicago, sino la nacionalización de la jornada en el escenario del gran tiunfo inicial del movimiento. (5) Perón elogia a la CGT, sostiene que el justicialismo celebra como propio el día de los trabajadores, y que "el movimiento sindical argentino y el pueblo argentino" deben atesorar el legado peronista: la Constitución de 1949, la doctrina justicialista, las reformas políticas, económicas y sociales. La formación de un "frente obrero popular unido y numeroso" será la mejor defensa contra la eventual reacción oligárquica que el orador parece percibir en el horizonte. El consejo final es claro: "unidos, venceremos", ya que "la defensa de los trabajadores se hace sólo por los trabajadores mismos" (las citas de Sens., I, 3-V-50: 118). El 5 de julio de 1950 Perón pronunció un discurso en la cena de camaradería para las fuerzas armadas, realizada en el Salón Les Ambassadeurs (el texto, en Perón 1973b: 149-155). El comandante en jefe se dirige a sus subordinados y les recuerda una doble responsabilidad, "como soldados y como argentinos". La "obsesión de gobernante" del primer mandatario ha sido siempre la verdadera soberanía nacional, desde la originaria declaración de independencia política en 1816. Luego de fustigar a vendepatrias y entregistas, aclara: "Felizmente ni el pueblo ni el Ejército se enredaron jamás en las confabulaciones de la antipatria". El presente de la Argentina comienza en 1943, que es una reacción contra cien años de gbiernos inspirados por propósitos sectarios. La declaración de independencia económica, en 1947, debe completarse en una lucha diaria que es más difícil ahora que en el siglo pasado y casi la mitad del presente, ya que se produjo una verdadera infiltración de monopolios extranjeros en nuestra economía. El recordado optimismo total reaparece en el Perón militar: "Felizmente hemos ganado ya las grandes batallas": "...lo que queda por hacer ya es cuestión de tiempo y de forma". La alocución termina con referencias al Año Sanmartiniano, la solidaridad con los pueblos de América, y otra de las ideas favoritas de Perón: "Las fuerzas armadas han de ser siempre en la vida nacional lo que son ahora: parte del pueblo, trabajando para el pueblo y compartiendo con el pueblo sus afanes y sus inquietudes". Paralelos, iconografía, canciones De lo expuesto hasta aquí parece rescatarse una constante reiterada en la década 1946-55 que tiende a identificar, de modo general y en ocasiones particular, al régimen peronista con la historia argentina que podría considerarse tradicional o liberal antes que revisionista (véase el capítulo 4). Ello implica paralelos con figuras heroicas y hasta la adaptación de símbolos patrios para representar adhesiones partidarias, Ejemplifico de manera muy selectiva. El 9 de julio de 1947, con gran despliegue oficial, se promulga el "Acta de la Independencia Económica" en la Casa de Tucumán, sede en que se había firmado la declaración de independencia política en idéntica fecha de 1816. En 1948 se nacionalizan los ferrocarriles de propiedad británica, y a cada línea se adjudica el nombre de un general/prócer: San Martín, Manuel Belgrano, Justo José de Urquiza, Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre y Julio A. Roca. Es interesante señalar la posición oficial del peronismo, y del propio Perón, sobre el revisionismo histórico y Juan Manuel de Rosas -tan reivindicado por muchos intelectuales peronistas-, entre otros temas. Por un lado, la propia Carta Orgánica en 1954 establecía que se deberían adoptar medidas para evitar que el PP "...intervenga o aparezca interviniendo a través de sus dirigentes o afiliados en los problemas de revisionismo o antirrevisionismo histórico y en los de carácter internacional" (Manual del Peronista, 1954: 386). En algunas entrevistas del exilio, por otro lado, Perón podía disertar sobre la historia argentina desde un punto de vista genéricamente revisionista, pero al considerar el tema Rosas durante la primera presidencia sus afirmaciones se reducen a privilegiar la "dignificación social del pueblo". Por ello, no se pudo "abrir un segundo frente en lo cultural y crear un foco de polémicas", ya que ello "hubiese sido muy inoportuno y tal vez, contraproducente" (Rom, 1980: 25). Un análisis del peronismo oficial en su literatura propagandística y en textos de Perón durante 1946-55, llega a la conclusión de que se practicó un "cuidadoso equilibrio entre Rosas y Sarmiento" y en cambio tuvo lugar "la exaltación de San Martín" (Winston, 1983: 329), conclusión coincidente con mis ideas. El régimen no coartó la formulación de exigencias como la repatriación de los restos de Rosas, y el Instituto Juan Manuel de Rosas congregó a la plana mayor de historiadores rosista-peronistas. Pero Perón prefirió repatriar los restos de los padres del Libertador José de San Martín en 1950, en aras de la unidad nacional. ¿Otra muestra de su pragmatismo? El 22 de agosto de 1951 tiene lugar el llamado "Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810", hito en el proceso de la independencia política del país. Pero el caso de quien usualmente es considerado nuestro héroe máximo resulta el más evidente. Por ley 13.661 el Congreso impone la obligatoriedad de uso de la leyenda "Año del Libertador General José de San Martín" para el centenario de 1950; el cuerpo también otorga el 7 de mayo de 1952, el título de "Libertador de la República" a Perón y el de "Jefa Espiritual de la Nación" a su esposa. La identificación personal Perón-San Martín, tan fustigada por la oposición, se divulgó en libros para escolares y en páginas de publicaciones de propaganda y difusión como Mundo Peronista (para el primer aspecto, cfr. el capítulo 4). Otro ejemplo en el mismo sentido: de acuerdo a la ley que creó la Orden del Libertador San Martín, en 1948, el presidente Perón era su Gran Maestre. Pocos días antes del fallecimiento de Eva Perón el 26 de julio de 1952, el Congreso votó la concesión a ésta del "collar en grado extraordinario" de la Orden (La Opinión, 22-VI-75: 17). El distintivo más difundido de la primera época peronista fue el conocido popularmente como escudito, que identificaba a los leales. Su inspiración directa era el diseño del escudo nacional. Si bien preservaba las referencias a la pica, el gorro frigio, los laureles, el sol y hasta el celeste y blanco de la bandera patria, con mínimas alteraciones sobre el original, la mayor discrepancia estaba dada por las manos estrechadas en sentido diagonal antes que el horizontal del modelo: ello podría sugerir la relación de subordinación entre el pueblo unido y organizado y su máximo Conductor. Por su parte, una versión infantil para alumnos de escuela primaria (Picollo, 1953: 12) explicaba asé este "escudo de valientes". Dialogan un niño y un adolescente. "-Sobre los colores patrios, dos manos se estrechan y sostienen el gorro de la libertad. "-¿Por qué no están las dos a la misma altura? "- Porque una trata de elevar a la otra. Es como si tú cayeras y yo te ofreciera mi mano para levantarte. En este escudo su significado es parecido. La mano del fuerte se ofrece a la del desvalido. Además, esas dos manos unidas simbolizan la hermandad. "-El laurel significa la gloria, ¿verdad? "-Claro; y el sol naciente el comienzo de una Patria Nueva". Entre otras manifestaciones de la confusión entre movimiento y nación, el escudo peronista se convirtió en símbolo oficial de la nueva provincia Presidente Perón (Libro Negro, 1958: 47-48). Dentro del folklore de la subcultura política peronista, la marcha "Los muchachos peronistas" ocupó y ocupa un claro lugar de preferencia desde aproximadamente 1948, si bien sus orígenes en cuanto a música y letra todavía carecen de pacífica verificación (un sabroso intento de pesquisa es Toni, 1973: 10-13). La canción reforzó el hondo contenido emocional y simbólico de la relación líder-partidarios antes y después de 1955. Durante años se la prohibió, exhumó, reactivó o sirvió para despertar afinidades políticas ante su tarareo. A ese impacto no fue ajena la grabación definitiva de sus estrofas por Hugo del Carril, hacia 1949, que expresó la voz del peronismo en la canción popular (6). El esquema de "Los muchachos peronistas" es simple: a) glorifica al Líder con el trato familiar de los argentinos; el estribillo dice: "¡Perón, Perón,qué grande sos!/ ¡Mi general cuánto valés!/ ¡Perón, Perón, gran conductor, /sos el primer trabajador!" b) la unidad del pueblo con su amor e igualdad, se basa en los principios sociales de Perón, "que se supo conquistar/ a la gran masa del pueblo/ combatiendo el capital"; y c) se debe imitar el ejemplo del jefe, ya que el país con que soñó San Martín -otra muestra del paralelo aludido arriba- "es la realidad efectiva/ que debemos a Perón" (7) La importancia atribuida a los símbolos, y a veces los mitos, del peronismo no puede circunscribirse al análisis crítico o la referencia comparativa. Durante un período posterior a 1955 -la tendencia suele reaparecer periódicamente durante gobiernos represivos- los símbolos mayores del movimiento fueron objeto de prohibiciones específicas. El ejemplo clásico es el decreto-ley Nº 4161, del 5 de marzo de 1956, titulado "Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista" (su texto en Anales, XVI-A, 1956: 241-242). Por el mismo se vedaban "las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas (...) pertenecientes o empleados por los individuos representativos de organismos del peronismo". Especialmente caían bajo el peso de esta disposición las fotos, retratos y esculturas de los funcionarios peronistas, el escudo y la bandera peronista, "el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones 'peronismo', 'peronista', 'justicialismo', 'justicialista', 'tercera posición', la abreviatura 'P.P' [Partido Peronista], las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales denominadas "Marcha de los muchachos peronistas" y "Evita capitana" o fragmentos de las mismas, la obra "La razón de mi vida" o fragmentos de la misma, y los discursos del presidente depuestos y de su esposa, o fragmentos de los mismos". Por disposiciones de orden público, las violaciones al decreto podían castigarse, aparte de inhabilitaciones y clausuras, con penas de prisión de 30 días y 6 años, y multas entre 500 y 1.000.000 de pesos de la época, sin recurso a condena condicional o excarcelación. La idea subyacente, para los sectores triunfantes en el régimen militar que derrocó a Perón, de que el peronismo no habría sido otra cosa que una pasajera aberración seductora de las masas trabajadoras, brilla en este decreto al prohibir peligrosas menciones de seres y cosas como si de esta forma se eliminaran los influjos que presumiblemente ejercían. El mundo deMundo Peronista El 15 de julio de 1951 apareció el primer ejemplar de la revista de periodicidad quincenal Mundo Peronista, órgano de difusión de la Escuela Superior Peronista (San Martín 665, 2º piso). A partir de su segundo número, las portadas llevaron el siguiente lema, una de las "veinte verdades del justicialismo": "Para un peronista no pueda haber nada mejor que otro peronista". Mundo Peronista es sumamente útil para evaluar uno de los primeros intentos oficiales de consolidar la ideología peronista/ justicialista a través de Juan Perón y Eva Perón, cuyas actividades son profusamente registradas en las páginas de la revista, con gran cantidad de ilustraciones. Después de la muerte de Eva Perón, y sobre todo para 1954 y 1955, el contenido doctrinario cede lugar a la canonización del Líder vivo y la Jefa Espiritual muerta, y Mundo Peronista, como la propaganda oficial en general, se convierte en apología del triunfalismo del régimen: "La evolución del énfasis en la ideología de integración al énfasis en el culto exagerado de Perón y Evita puede rastrearse en las páginas de Mundo Peronista entre 1951 y 1955" (Tamarin, 1982: 45). Las ideas manifiestas de Perón son expuestas desde el primer editorial bajo su firma, costumbre que se prolongará en la revista. La Escuela Superior Peronista tiene por misión esencial la preparación y capacitación de dirigentes peronistas en el gobierno y el partido. Con ello se persigue "desterrar el caciquismo y el caudillismo" para reemplazarlos por "ciudadanos humildes, pero sabios y virtuosos". La idea general es sustituir los antiguos comités de la política criolla por Escuelas Peronistas, Ateneos Culturales, Cursos de Elevación Cultural, Cursos de Capacitación y Escuelas Sindicales, para "...transformar una masa inorgánica en un pueblo organizado, con alto nivel de cultura cívica y una amplia conciencia social" (Perón, Mundo Peronista, 15-VII-51: 3). Los textos que se irán sacralizando son contemporáneos a la aparición de la revista. Mundo Peronista publica en números sucesivos las clases dictadas por Perón y Eva Perón en la Escuela Superior Peronista: cuando se recopilan en volumen, los textos se llaman respectivamente Conducción política (1951a) e Historia del peronismo (1952). Breves pensamientos del Líder pasan a convertirse en sección permanente de la publicación. En ella tienen cabida, además, los polémicos artículos del transparente alter ego del Presidente, o sea Descartes (1951). Desde el número inicial (15-VII-51: 12) se anuncia orgullosamente que Perón y Eva Perón son los dos primeros suscriptores de la revista. Sin ánimo de encarar un análisis de contenido que escapa a mi propósito introductorio, los materiales de Mundo Peronista pueden dividirse en dos grandes grupos. En primer lugar, las secciones humorísticas, de apostillas, de circunstancias, de poemas laudatorios -incluidos versos remitidos por los lectores- y afines. Junto al aspecto más informativo de la revista, como son los comentarios alusivos a sucesos importantes de la época, las secciones de referencia hacen de Mundo Peronista una fuente útil para estudiar la autoimagen oficial del régimen cuando ejercía el poder. En segundo lugar se hallan textos doctrinarios especialmente dedicados a destacar la originalidad y superioridad del justicialismo frente al capitalismo individualista y al comunismo colectivista. A partir del número 4 (1-IX-51: 18), un apartado especial se convierte en otra sección permanente: "Tú pagina de pibe peronista". El humor proviene de la presentación y desarrollo de varios personajes tipo historieta, a los que acompañan versos apicarados muy de moda en revistas como Rico Tipo, o en las tiras cómicas de Lino Palacio (Flax). Bobalicón, por ejemplo, dibujado por Duval, tipifica a las personas faltas de ideas propias y fáciles de influir por sectores opositores, aquellas que todavía se rehusan a ver y comprender las evidentes mejoras sociales y económicas del peronismo. El contrera absoluto, es la contraimagen peronista de los antiperonistas más cerrados, aparece primero como Don ¿...? y luego con el nombre de Don Cangrejo ilustrado por Pum -y la popular referencia a que dicho crustáceo siempre marcha hacia atrás-, vestido de oscuro y camisa blanca, sombrero, zapatos negros e impertinentes pasados de moda. La reacción tipificante de este personaje frente a una manifestación peronista de apoyo a la reelección del Presidente, recuerda por asociación a los excesos verbales de un Ernesto Sanmartino antes de su desafuero parlamentario: "¡Seis años de ultraje,/ de CGT y Fundación...!/ ¡Hasta cuaándo este baldón/ de ver al país mandado/ por estos 'descamisados'/ sin lustre ni educación...!" (Mundo Peronista, 15-XI-: 35). Mister Whiskey and Soda es el conocido yoni de la cultura popular: el periodista venal y borracho que sirve de correa de transmisión para sobornos foráneos a los contreras, que se comunica por teléfono con sus amos en el Departamento de Estado (el recuerdo de Spruille Braden se sigue empleando con eficacia) o en Prensa Unida, es decir United Press, que hace un programa de la desinformación de lo que ocurre en el país para sus diarios en los Estados Unidos. Una sección titulada "Además" se dedica a la persistente crítica, parodia y ridiculización de los partidos opositores y sus principales dirigentes, tanto en prosa como en fáciles versos al estilo del siguiente acróstico (15-VIII-51: 37): Como es fiera la palabra Observen que aquí yo omito Nombrar por su nombre a quien Trabaja en cierto grupito Resuelto a negar el bien A la inicial los remito! En los primeros meses de publicación aparte de páginas ilustradas con realizaciones del gobierno y de la Fundación Eva Perón, Mundo Peronista dedicó mucho espacio al Cabildo Abierto del Justicialismo en agosto de 1951, al posterior renunciamiento de Eva Perón a la candidatura vicepresidencial, al frustrado golpe militar encabezado por el general Benjamín Menéndez, y a la victoria peronista en los comicios de noviembre. Un "Calendario del justicialismo" reproducía en cada número las obras llevadas a cabo, día a día, por el gobierno encarnado en Perón y la Fundación de su esposa. Cabe destacar la escasa mención que Mundo Peronista dedicó a otras figuras del movimiento y del partido, en sus primeros años. Una excepción interesante de destacar fue la del Cabo Mayor Miguel Ángel Farina, ascendido póstumamente a Sargento, caído en los enfrentamientos militares del 28 de setiembre de 1951. La revista le dedica una página titulada "¡No se entreguen muchachos!" (15-X-51: 5). La nota destaca el comportamiento heroico de este "soldado dela Patria, y un hombre de Perón, por lo tanto": cuando elementos traidores se amotinan y amenazan a los soldados leales, Farina los enfrenta solo, mientras repite la frase criolla "¡No se entreguen, muchachos!" Al caer perforado por las balas, pronuncia estas palabras "¡Viva Perón!" El texto concluye: "¡Y así muere un hombre!" Otro ejemplo de identificación entre la Patria en general y Perón. En el número siguiente, con el seudónimo de Zoilo Laguna, Mundo Peronista publica unas estrofas gauchescas tituladas "Sargento Miguel Farina", donde se refuerza el contenido de la comparación de modo definitivo: (1-XI-51: 7) "¡Muchacho morir gritando/ Con tu garganta de pueblo/ 'Viva Perón' ...que es gritar/ ¡Viva la Patria!... ¡lo mesmo!... Porque Perón es la Patria,/ Por la que vos diste l'cuero/ ¡Muchacho...! ¡Cachorro 'e tigre...!/ Dormí tranquilotu sueño,/ Que Perón y que la Patria/ Vivirán siempre ¡canejo!/ Mientras quede un solo gaucho/ Como vos... ¡muchacho 'e fierro!" Claudio Martínez Paiva, entre otros, y Fernando Ochoa como el recitador más conocido, habían incursionado desde años atrás en el género gauchesco que reaparece en este tipo de poemas con obvios destinatarios populares. En el terreno más propiamente doctrinario, o de difusión/ divulgación del justicialismo ("Doctrina para todos"), se pueden advertir dos vertientes. La primera trata de deslindar diferencias entre el justicialismo y el capitalismo y entre el justicialismo y el comunismo, de acuerdo a distintos temas o conceptos básicos: la libertad, la economía, el pueblo, etc. Un sintético artículo titulado "Justicialismo, capitalismo y comunismo: diferencias esenciales" (Mundo Peronistal, 1-II-52: 4) coloca la cuestión en los términos exageradamente optimistas del régimen. Comienza afirmando que el justicialismo "...ha modificado las estructuras fundamentales de nuestro capitalismo oligarca de 1943", tanto en la doctrina como en la realidad. Por lo tanto, no es una etapa intermedia entre el sistema capitalista y el comunista. Para la revista, el comunismo ha de destruir sin duda al capitalismo, y lo que importa es ofrecer a la humanidad, y no sólo a la Argentina, una solución distinta a ambos sistemas, para la "Segunda mitad del siglo XX y siglos subsiguientes". El Justicialismo, en cambio, se presenta como "una filosofía integral de la vida", de la que se derivan una doctrina y una teoría en lo económico, en lo político y en lo social. El capitalismo tan sólo ofrece una doctrina, una teoría y una realización mientras el comunismo posee una filosofía exclusivamente materialista. Pero antes que en terrenos más bien abstractos , la superioridad del justicialismo se destaca en lo económico. En el capitalismo, el dinero y los bienes que con él se adquieren, tales como la "propiedad de los instrumentos de trabajo", se divide en unos cuantos explotadores -los dueños del dinero, la tierra y las fábricas- y muchos explotados, o sea "la masa trabajadora". En el comunismo, el dinero y los bienes son propiedad del Estado. Pero en la realidad de los países comunistas, el Estado es el gran explotador de la inmensa masa trabajadora. Esta no posee ni puede poseer el dinero, los bienes que con él se adquieren "y mucho menos los instrumentos de trabajo: tierras, fábricas, etc." El justicialismo supera esos problemas disponiendo que el dinero tiene una función social. Así se pueden suprimir los abusos individualistas del capitalismo y no se cae en los abusos individualistas del capitalismo y no se cae en los abusos estatales del comunismo, "peores" que los de aquel. La función social del dinero hace que, por ejemplo, los instrumentos de trabajo "...sean propiedad del pueblo". De ahí la necesidad de que el pueblo se organice, siendo la cooperativa la organización típicamente justicialista. Como el sindicato en el orden social, la cooperativa sería en el económico un "tipo de institución natural". La utopía justicialista culmina con un mundo de cooperativas agrarias, de consumo, de producción industrial, de distribución, etc. La segunda vertiente, en los aspectos doctrinarios expuestos en Mundo Peronista, toma la forma de apólogos o comparaciones gráficas entre sistemas económico-políticos, que incluyen otras variantes que la capitalista y la comunista. El texto siguiente es el más representativo en el primer año de la publicación (1-VIII-51: 33). Bajo el título "¡No será original... pero es cierto! (adaptación)" se ofrecen estas definiciones: "Fascismo: Usted tiene dos vacas; el Gobierno se las deja; usted las ordeña y él le saca la leche. "Nazismo: Usted tiene dos vacas; el Gobierno lo mata a usted y le saca las dos vacas. "New Deal: Usted tiene dos vacas; el Gobierno mata una, ordeña la otra y tira la leche a la cloaca. "Democracia capitalista: Usted tiene dos vacas; usted hace lo que bien o mal quiera con sus vacas y los demás, que revienten... "Socialismo: Usted tiene dos vacas; le entrega una al vecino. "Comunismo: Usted tiene dos vacas. El gobierno se las quita, las ordeña y le da a usted un poco de leche. "Justicialismo: Usted tiene tres vacas. Usted mata una vaca y le vende la mitad a sus paisanos; el Gobierno le defiende el negocio de una cuarta parte, que usted vende en el exterior, y usted le entrega al Gobierno el otro 1/4; para ser distribuido entre los que no tenían ni una gallina. De paso, se salva de que estos necesitados hagan una 'carnicería' cuereando a usted y a sus tres vacas. Las otras vacas las guarda para que le sigan dando leche y terneros. ¡Ah!... Y si usted se aviva trabajando, ¡industrializa los restos de la vaca muerta y la leche de las vivas!..." El justicialismo explicado para niños se convirtió en otra sección de Mundo Peronista, dividida en notas más o menos fijas. Una de tales notas es la "conversación" sencilla con los pibes, fuera de los temas que se consideran poco apropiados para ellos: "No queremos llenarte la cabeza de pistoleros, detectives y piratas" (1-IX-51: 18). En cambio, la revista insiste en que todos, grandes y chicos pueden leer sus artículos, ya que nada está "prohibido para menores". Los chicos son objeto especial de atención del peronismo "...porque vos, y todos los pibes, son los únicos privilegiados en la Nueva Argentina. ¡Los únicos privilegiados de Evita y de Perón!" Las notas contienen, por ejemplo, recomendaciones y consejos para que los niños hagan lo posible por convertir a sus compañeros contreritas o indiferentes a las verdades evidentes del justicialismo encarnado en Perón y Evita: "¿No comprendés que no se puede ser buen argentino sin ser buen peronista?" (1-X-51: 50). Se valora el ejemplo positivo del renunciamiento de Eva Perón y se lo privilegia como actitud a seguir. La valentía y la lealtad son cualidades fundamentales de los pibes peronistas: la vida y obra de Perón deben ser motivo de reflexión para conducirse en todas las ocasiones. Ya que el Presidente posee la cualidad de sentir "un profundo amor por la Patria y sus compatriotas" (1-XI-51: 50). Los comentarios breves sobre Perón y Evita se refieren a ciertas características de la vida diaria, que igualmente se consideran paradigmáticas para el mundo infantil. Buen ejemplo es este apólogo titulado "A vos te gusta..." (15-XI-51: 50): "A vos te gusta también tu presidente, porque es un presidente que sonríe, ¿no es cierto? Cuando pensás en todas esas caras serias de reyes y gobernantes que tienen tus libros de historia, te parecen mentira que hoy sea posible ver asomado a los balcones de la Casa Rosada, un presidente que sonríe, que se quita el saco, lo mismo que tu papá cuando está cansado o llega del trabajo. Ese señor y esa señora tan buenos son como los padrinos de todo el país, y en especial los tuyos, ¿sabés? Sonríen porque están contentos, con la alegría que proporcionan a los demás; sonríen aunque estén a veces fatigados por su trabajo constante, por su salud quebrantada por ese trabajo, o por las preocupaciones que tiene el oficio de gobernante. Vos tenés que hacer todo lo posible para que esa sonrisa se mantenga siempre. Y es una tarea fácil: trabajá en lo que te corresponde; defendé tu 'cuadro' de chico peronista." La exagerada idealización de tal cultismo produce este tipo de ejemplos. Para Navidad y Reyes, después del puntual reparto de pan dulce, sidra y juguetes que realizaba la Fundación, se sugiere a los pibes peronistas que recen, de rodillas, la siguiente plegaria (¡5-XII-51: 50): "¡Señor! Tú eres el único que ve las intenciones. A ti no se te puede engañar con discursos. Tú sabes que el General Perón es bueno y que Evita es buena. Si no lo fueran, en vez de pensar en nosotros, los pobres, hubieran pensado en los ricos para apoyarse en ellos. Porque los ricos son los dueños de los bancos y del oro del mundo y se han vuelto malos y hacen las guerras para no perder ese oro que acumularon. El General Perón, siguiendo el ejemplo de Jesús, buscó a sus amigos entre los pobres. Defiende al General Perón de sus enemigos. Protege su salud y su tranquilidad. Ilumina siempre su corazón que tanto nos quiere. Protege su sonrisa que nos dio alegría y confianza. Alarga su gobierno. Concede la salud a Evita que lo ha acompañado siempre y nos ama a los niños. Nosotros no conocemos la historia de otro gobernante que se ocupara como el General Perón de cumplir lo que Tú, Señor, dijiste: 'Dejad que los Niños se acerquen a mí'. Y él lo ha hecho siempre. No sabemos bien lo que quiere decir la palabra inocencia. Pero hemos oído que la inocencia está cerca de Dios y que Dios no la desoye y que los niños somos inocentes. Escucha nuestro ruego en tu Noche de Navidad, Dios nuestro." Dichos mensajes se acompañan, usualmente, con explicaciones de conceptos justicialistas como oligarquía, soberanía política, y hasta las "veinte verdades" simplificadas para mentes infantiles, como síntesis de la doctrina. Otra sección especial, que empieza llamándose "Azulandia" (Mundo Peronista. 15-XI-51: 50), adopta el género "cuentos de hadas" para contar sucesos en "...un país de maravilla, donde únicamente existen el bien, el amor y las ternuras". Para la fácil captación de los más chicos, se habla de ese país imaginado que tanto se parece "...a nuestra patria, por el bien, la paz y la dicha imperantes en él". Evita es comparada con un hada buena, y así se la llama (el Hada Evita) en varios relatos. Perón, por su parte, se transforma en padrino de todos los pibes (1-XII-51: 51). La Ciudad Infantil levantada por la Fundación es más útil y cumple mejores funciones sociales que "el palacio de un Rey" (15-XII-51: 51). Los Reyes Magos tienen ahora una "Reina Maga" (1-I-52: 51) que los ayuda y "provee de chiches a todos los niños": su nombre es Evita. Sobre el liderazgo de Perón Apenas por comodidad expositiva he aislado el asunto en este capítulo, pues el liderazgo personal de Perón, y a la vez el papel personal de Eva Perón, no pueden ni deben separarse del enfoque global del peronismo en el cuarenta y el cincuenta. Por empezar, Perón no fue un mero "hombre fuerte" al viejo estilo latinoamericano, ni su mujer la ambiciosa pareja de un gobernante autoritario. La exageración de dichos rasgos ha deteriorado la comprensión auténtica del peronismo, antes y después de 1955. Aparte de los concretos y racionales motivos por los cuales grandes sectores populares creyeron en el hombre y la mujer que hicieron cosas por ellos, el nuevo estilo de conducción perfeccionado por Perón tiene mucho que ver con esa perduración de la fidelidad de las masas y, en su momento, de la memoria colectiva, En el capítulo I se consideró en cierto detalle lo esencial del tema conducción política visto y expresado por el propio Perón. Los hechos biográficos de Perón hasta 1945 son bastante conocidos (8). Nació el 8 de octubre de 1895 en Lobos, pueblo de la provincia de Buenos Aires. En 1911 ingresó al Colegio Militar, de donde egresó como subteniente de infantería a fines de 1913, teniente para 1915, el joven Perón es asignado a varios destinos profesionales. No sólo sobresalió en deportes como esgrima, boxeo y esquí, sino que su capacidad intelectual era inusual para la época, como lo recuerdan algunos camaradas de armas (9). Los ascensos de Perón indicaron el peso de la antigüedad y el esfuerzo continuado. Capitán en 1925, al año siguiente cursó la Escuela Superior de Guerra, con Diploma de Estado Mayor (1929). Este mismo año se casó con Aurelia Tizón. En 1930 comenzó a dictar cátedra en la citada Escuela Superior, y luego de una participación secundaria en el golpe del treinta se desempeñó como secretario privado del entonces ministro de Guerra, general Francisco Medina. En 1932, ya mayor, fue ayudante de campo del ministro Manuel Rodríguez. En 1936 fue nombrado agregado militar a la embajada argentina en Chile y, a fines de año, ascendió a teniente coronel. Luego de confusos episodios diplomáticos en ese destino, pasó a revistar en el Estado Mayor del Ejército, hacia 1938, y recorrió más de 5.000 kms de fronteras patagónicas. Fue también el año de la muerte de su esposa. En 1939 fue enviado en misión de estudio al extranjero, con residencia en Italia. Algunos entrevistados (Jorge Antonio) sostienen que Perón llevaba la misión secreta de estudiar sobre el terreno el impacto del conflicto bélico europeo y sus posibles consecuencias para la Argentina en la eventual posguerra. De cualquier modo, Perón fue agregado a varios regimientos de montaña, siguió cursos de política y economía en las universidades de Polonia y Turín, y completó su experiencia italiana, en 1940, con visitas al Vaticano, España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoslavia y Albania, según varias fuentes consultadas. A principio de 1941 regresó a la Argentina, y en junio se incorporó a las tropas de montaña en la provincia de Mendoza. Al producirse el golpe del 4 de junio de 1943, era jefe del Estado Mayor de la primera división del Ejército. Su vocación docente lo llevó a escribir numerosos trabajos de índole profesional, que iban desde las guerras de la independencia a la de 1914, y desde el conflicto franco-prusiano de 1870 hasta el ruso-japonés de principios de este siglo. La importancia política de sus Apuntes de historia militar fue comentada en el capítulo I. A partir de 1943 su figura tomó relieve nacional. El 8 de junio fue nombrado jefe de la Secretaria del ministerio de Guerra, y el 27 de octubre presidente del Departamento Nacional del Trabajo. Gracias a sus gestiones, el gobierno militar reemplazó el 27 de noviembre de 1943 a la citada dependencia por la Secretaría de Trabajo y Previsión, de la cual Perón fue titular. En mayo de 1944 se lo confirmó como ministro de Guerra. El 7 de junio ocupó la vicepresidencia de la Nación, y el 25 de agosto la presidencia del Consejo Nacional de Postguera. Cuando la crisis de octubre de 1945, renunció a todos sus cargos en el régimen militar (día 19). Pasada la jornada triunfal del 17 de octubre, se volcó de lleno a organizar los dispersos grupos políticos que lo consagrarían primer magistrado el 24 de febrero de 1946. Desde 1944 Perón había compartido su vida y sus proyectos con María Eva Duarte, con quien contrajo matrimonio a fines de 1945. En un trabajo anterior (Ciria, 1971a: 104-109) había esbozado la conveniencia de revitalizar, para el caso de Perón, la teoría de liderazgo carismático tal como fuera difundida por Max Weber (en Guerth y Mills, 1958: 245-264) y refinada en posteriores ensayos sociológicos. Recientemente la biógrafa de Eva Perón ha desarrollado el punto de vista de que Evita fue también una líder carismática, y que en la relación con Perón ella conservó -e incluso aumentó- el tipo de vínculo no-institucional con los descamisados, mientras Perón concentraba en su persona el cargo de Presidente, etc. (Navarro, 1982: 47-66). Si bien no conviene exagerar al máximo esta "división de tareas", la noción de liderazgo carismático puede ser útil para aproximarse a Perón y Eva Perón, sin que se le atribuya el carácter de explicación unicausal (10). Recuérdese, en este mismo capítulo, lo manifestado sobre la conciencia en Perón de mantener comunicaciones periódicas con distintos componentes de su coalición, lo cual puede considerarse una constante de su estilo de liderazgo, inclusive despúes de 1955. (11) Del análisis de Weber importa rescatar aquí dos rasgos fundamentales. Primero, "el líder carismático obtiene y conserva autoridad sólo mediante la demostración de su fuerza en la vida (...) Sin embargo, su misión divina debe "probarse" ante todo en el sentido de que quienes se entregan fielmente a él, mejora su situación. Si no la mejoran, evidentemente no es el amo enviado por los "dioses". Despojando al carisma weberiano de su origen religioso, resulta interesante apreciar cómo Perón también veía en forma parecida la suerte del conductor: "Las empresas se juzgan por los éxitos, por los resultados" (1951a: 16). Y, segundo, para el sociólogo alemán "la forma específicamente carismática de resolver disputas consiste en la revelación del profeta, el oráculo o el 'arbitraje' salomónico de un sabio con cualidades carismáticas". Cotéjese lo anterior con el modo en que Perón se considera un "Padre Eterno" para el justicialismo. Esta aproximación debe permitir-extender al análisis del líder carismático a las masas que lo aceptan como tal, y que le brindan renovada lealtad. Autorizados comentaristas de Weber, como Hans Gerth and C. Wright Mills, subrayan: "Una situación auténticamente carismática es directa e inter-personal" (1958: 52). A su vez el liderazgo carismático debe mirarse desde la óptica de los seguidores, que son quienes comprueban los efectos de las políticas puestas en ejecución desde el poder. Así lo recalca el escritor marxista-peronista Rodolfo Puiggrós: "El liderato nunca se reduce al acto de voluntad del líder, ni solamente a cualidades inherentes a su particular idiosincrasia. La ambición de poder o de gloria nada vale mientras no tenga el reconocimiento de aquellos sobre quienes se proyecta; las aptitudes personales que implica el liderato permanecen en estado de latencia en tanto la sociedad o parte de ella no las descubra y las haga suyas. Esa ambición y esas aptitudes se realizan gracias a los otros. El liderato no es unilateral ni arbitrario, pues lo genera la unidad y la mutua dependencia del líder con la masa popular que se reconoce en él y lo condiciona. Igual que al artista, al filósofo y al científico, la sociedad le otorga relieve y trascendencia. Es creado y creador" (1969: 26-27). Cuando el carisma se rutiniza, el movimiento dinámico tiende a convertirse en "tradicionalismo o burocratización", como dice Weber. Y ello afecta al elenco que rodea al jefe,ni bien la "organización de la autoridad se vuelve permanente": "Los discípulos, apóstoles y partidarios del gobernante se convierten en sacerdotes, en vasallos feudales y, sobre todo, en funcionarios". Esto parece definir, avant la lettre, los últimos años del primer peronismo, sobre todo en cuanto al PP (véase capítulo 3). Robert C. Tucker (1968: 731-756) ha reformulado y ampliado el pensamiento weberiano. Sostiene que el líder carismático es quien "se ofrece de modo persuasivo a un grupo de gente afligida como particularmente calificado para sacarla de esa situación. Es en esencia un salvador, o alguien así percibido por sus partidarios". Tucker desarrolla la "transformación" del carisma en otras formas de autoridad, y cita el "culto al líder desaparecido", no examinado en detalle por Weber. La necropolítica en torno a Eva Perón después de 1952 y a Perón después de 1974 es un tema apasionante de estudio en la política y sociología argentina contemporáneas (en términos generales, cfr. Brodie, 1973). Dankwart A. Rustow, por su parte (1968: 793-828), considera crucial el estudio de la relación líder-masas, y sus palabras pueden recogerse como prólogo a cualquier interpretación del peronismo: "El carisma es, ante todo, una relación, un vínculo de expectativa que conecta al líder con sus partidarios (...). Por lo tanto, la personalidad del líder, sino con el vacío que éste llena (...). En consecuencia, las situaciones carismáticas típicas son las del colapso súbito de la autoridad establecida, o una amenaza profunda pero vaga al bienestar de un grupo humano. El liderazgo carismático es una forma del liderazgo en tiempo de crisis". Todavía no se cuenta con obras documentadas sobre la vida de Perón, su personalidad privada y el reflejo de ésta en la vida pública -algo así como una psicohistoria del líder-, o la relación individuo-historia. Los aportes existentes son muy parciales, tanto en sentido laudatorio como hipercrítico. Algunos colaboradores (Bustos Fierro, 1969: 245-281), sin embargo, han acotado al "hombre de carne y hueso" Perón como un duelo entre el "hombre-superior" y el "hombre-vanidad" que terminaba por inclinarse a este último "...porque estimulaba la tendencia irrefrenable al providencialismo y al consecuente quietismo de las grandes masas populares dirigidas, que es la contrapartida de toda concepción providencialista". Tanto Bustos Fierro como Sampay (entrevista) coincidieron en destacar un cierto "escepticismo metafísico" en Perón, junto al "atavismo profesional" y un carácter cíclico y voluble. En el estilo de liderazgo y el exhibicionismo del presidente argentino pueden hallarse ciertos rasgos más propios de Benito Mussolini que de Adolfo Hitler, para considerar modelos europeos. En América Latina no se han intentado las comparaciones serias entre los estilos de liderazgo de un Haya y de un Perón, por ejemplo. Los italianos conocían la vocación deportiva de su jefe -gimnasia, equitación, tenis, esquí- que se puede comparar con el caso del "Primer Deportista" argentino, que tiraba esgrima en el Luna Park o encabezaba un desfile de motonetas por el centro de la Capital Federal. Las concentraciones de masas porteñas no alcanzaron el wagnerianismo organizativo de las reuniones anuales de Nüremberg, y se aproximaban más a los mitines romanos frente al Palazzo Venezia. Tanto en los volúmenes publicados por Renzo De Felice sobre el Duce, con amplísimo uso de documentos oficiales de la época, como en obras más sintéticas (Mack Smith, 1981) pueden hallarse puntos de contacto para explicar el papel de Mussolini y el de Perón en sus respectivos contextos (12). Para el caso de Perón, apenas quiero subrayar dos aspectos que no siempre son colocados en la correcta perspectiva. Uno de los rasgos más salientes de Perón como orador, charlista o entrevistado fue siempre la capacidad de absorción de información y la devolución de dicha información procesada al auditorio o interlocutor de turno. Una anécdota significativa bastará para tomar conciencia de este talento. Sampay (entrevista), que conoció de cerca las tareas en la Secretaría de Trabajo, recalcó especialmente la capacidad respectiva de Perón, y fue el origen del relato. Mientras Perón y Sampay conversan, un ayudante anuncia que ha llegado a la Secretaría la delegación de mecánicos dentistas. Estos auxiliares de la odontología, en número superior a cincuenta, están interesados en mejorar profesionalmente, organizarse como sindicato y sobre todo encontrar comprensión a su prédica en esferas oficiales, cuando corren tiempos de profundas transformaciones laborales. Los mecánicos dentistas esperan al secretario de Trabajo en un salón contiguo. El ayudante alcanza a Perón una breve página con antecedentes, el coronel la hojea y pasa de inmediato a la reunión. Durante veinte minutos el militar arenga a los mecánicos dentistas, apoya las justas reivindicaciones del grupo y se muestra profundo conocedor de sus problemas. Los oyentes terminan aclamando y coreando el nombre de Perón: es uno de los suyos. En dicha entrevista Sampay recordó este concepto del Padre Juan Sepich, en la década del cuarenta: "A este hombre [Perón] se le dan dos ladrillos sueltos y devuelve siempre un palacio ya edificado". Otra característica de Perón tiene que ver con el histrionismo que compartió con grandes políticos y líderes de masas. Este rasgo tipificante le fue atribuido por varios de mis entrevistados, y se prolongó en formas complementarias después de 1955 (13). Por lo menos dos ex integrantes del Consejo Superior Peronista coincidieron en lo sustancial de episodios como el siguiente: Perón acaba de pronunciar un discurso público ante los cuadros medios del PP, donde recalca machaconamente conceptos como organización, conducción, papel de los conductores auxiliares, etc., etc. Después de los aplausos entusiastas de la concurrencia, el Presidente Perón se reúne a tomar un café con los más elevados burócratas del partido. Allí los tranquiliza: "Muchachos, no se vayan a tomar todo en serio todo esto de la organización. Hay que seguir quilombificando todo para que las cosas salgan bien". La práctica política del primer peronismo parece convalidar la verdad de lo expuesto. Un análisis excesivamente crítico de la tendencia puede verse en Martínez Estrada (1956: 248-249). Esta distinción entre lo manifiesto y lo latente en el discurso de Perón no ha recibido suficiente atención en los estudios sobre el tema, y tendrá que esperar -acaso- a una definitiva biografía política de tan poderosa personalidad. Al menos, creo que en esa tarea deberán considerarse dos elementos. El primero consiste en la particular estima que Perón mostró siempre por una faceta de Napoleón. Sus palabras de 1947 son insustituibles: "Se dice que los austriacos no se podían explicar cómo Napoleón podía manejar a esa cantidad de gente que se les venía encima, ganándoles las batallas. Ellos estaban acostumbrados a marchar bien formados, a maniobrar en forma ordenada, y sin embargo Napoleón, con su gente dispersa, les ganaba las batallas. Es que había conseguido manejar el desorden. "En nuestro país también es necesario acostumbrarse a manejar el desorden y, por tanto, nosotros debemos estar decididos a gobernar y a manejar por ahora el desorden; después, quizá podremos llegar a tener la satisfacción demanejar lo organizado" (De Perón, 1952: 75-76). El segundo elemento es la tendencia, común a otros líderes mundiales, que Perón exhibió sobre lo que doy en llamar la reescritura de la historia, de acuerdo a las circunstancias, coyunturas o necesidades tácticas. Durante mucho tiempo, sus opositores consideraron que tales variaciones expresivas eran prueba irrecusable de la duplicidad, la mentira y la falta de sinceridad de todo un régimen (un ejemplo clásico es Confalonieri, 1956; cfr. además Peña, 1972). El proceso no terminó en 1955, por supuesto (14). A la luz de autores como George Orwell (1981: 7) parecería más realista intentar comprender -lo cual no implica siempre justificar- los motivos subyacentes a esas piruetas de circunstancias, antes de pronunciar juicios definitivos. El creador de Mil novecientos ochenta y cuatro ya había escrito en 1949, refiriéndose a los cuatro Ministerios de su utopía política: "El Ministerio de la Verdad [se] dedicaba a las noticias, los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz [se] dedicaba a la guerra. El Ministerio del Amor (...) mantenía la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia [era] responsable de los asuntos económicos". Eva Perón y sus funciones en el régimen: un resumen Nacida en Los Toldos, otro pueblo de la provincia de Buenos Aires, en 1919, María Eva Duarte fue uno de los cinco vástagos de la unión de hecho entre Juan Duarte y Juana Ibarguren. Hacia 1930 la madre y sus hijos se trasladan a Junín: para 1935 la adolescente María Eva hace el viaje a la ciudad de Buenos Aires, en simbólico paralelo con los migrantes internos de la década. La principiante comienza su carrera con papelitos en compañías teatrales, y pasa a la radio y al cine nacionales a principios de la década siguiente. Su mejor biógrafa (Navarro, 1981) ha esclarecido definitivamente el hecho de que, para la época de su relación con Perón, Eva Duarte había alcanzado una posición importante en el género radioteatral; su carrera fue más compleja en el cine (15). A partir del golpe militar del 43, la suerte de la actriz está echada: sobrevive la crisis de octubre, se casa con el coronel Perón y se transforma en la mujer más trascendental de la moderna historia argentina: a la vez la "compañera Evita" y "la Señora" Eva Perón. Desde hace años he sostenido (Ciria, 1971a; 109-121) que debe profundizarse, a la manera de la citada Marysa Navarro, sobre tres aspectos fundamentales en la obra de Eva Perón para evaluar su impacto en el proceso político-social hasta 1952. Otras cuestiones, como el grado de participación de Evita en los sucesos de octubre de 1945, o sus actividades en etapas previas a la sanción de la ley del voto femenino, están siendo suficientemente aclarados en cuanto a los hechos. Pero siempre hay lugar para la interpretación de los mismos y hasta la creación de mitologías o ilusiones históricas. Estos tres aspectos ser resumen en: a) la insistencia en aliviar a desposeídos y marginados mediante la ayuda social; b) la tarea política a través de la creación y conducción de la Rama Femenina del PP; c) la función de líder dependiente de Perón, pero con proyección y estilos propios, en el aspecto gremial y de masas del movimiento y con tendencia a la burocratización y el incondicionalismo. La Fundación de Ayuda Social, o Fundación Eva Perón, fue juzgada negativamente por el antiperonismo debido a su heterodoxa mecánica contable-administrativa y a la relación estrecha que la ligaba al Estado. Sin embargo, continúa siendo el instrumento operativo que más aviva el recuerdo de Eva Perón. El impacto de la FEP en amplios sectores populares fue reconocido hasta por críticos extranjeros como Blanksten (1953: 105): "En sentido muy concreto, la aparición de la Fundación significó una revolución en el enfoque argentino de la asistencia social". Otra razón adicional para incluir a las masas en cualquier estudio sobre el peronismo, tanto o más que a sus líderes. Después de todo, esta versión argentina de la justicia distributiva se refleja en la "verdad" nnúmero 10: "Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor" (El pueblo a través, 1955: 268). El peronismo trató de reemplazar la "caridad" por la ayuda social. Veía en la primera la generosidad discrecional de los afortunados, y en la segunda un remedio práctico a las desigualdades sociales. Atenuando los aspectos más agraviantes de esas diferencias, procuraba conciliar las clases en lugar de eliminarlas. Y, en el proceso, la ayuda social subrayaba el vínculo personalísimo de Eva Perón con los necesitados, como mediadora eficiente desde su despacho en el propio ministerio de Trabajo y Previsión. Si bien la Fundación no sobrevivió al derrocamiento de Perón en 1955, su temática de problemas resueltos y por resolver quedó desde entonces incorporada a los sucesivos gobiernos argentinos. (16)
La Rama Femenina del PP fue el aparato elegido por Eva Perón para cumplir sus objetivos políticos, limitados al voto de las mujeres, al apoyo incondicional a Perón y a cierta concientización social que no excluia valores tradicionales sobre el hogar y los hijos.
Navarro (1981: 187-206) ha considerado específicamente la "actividad gremial" de Eva Perón, desarrollada sin haber ocupado cargos oficiales. Si bien su accionar pudo haber sido informal, y fuera de los conductos habituales, lo cierto es que el producto final de su gestión contribuyó a la burocratización y al verticalismo en el campo laboral: así "peronizó" Evita los sindicatos. Ella lo consolidó como líder "intermediaria" entre los sectores populares que la amaban y el jefe del Gobierno (La Nación, 27-VII-52).
La actitud pública de Evita frente al Líder fue de religiosa adoración, sin preocupaciones doctrinarias o institucionales. Tuvo decisiva importancia en fomentar el culto a Perón, y también fue depositaria de un culto póstumo con algunas fascinantes evoluciones posteriores, y no sólo en la Argentina y América Latina. (17)
El lenguaje de Perón: una apostilla
En sus mejores momentos, Perón practicó un estiloi de comunicación verbal sumamente apropiado para establecer lazos directos entre su función o cargo -presidente de la Nación, "Primer Trabajador", comandante en jefe de las fuerzas armadas, etc.- y las masas no del todo homogéneas de partidarios, a partir de la década del cuarenta.
Esa habilidad expresiva ya era destacada hace tres décadas, en uno de los millares de folletos propagandísticos publicados durante su primera administración (De Perón, 1952: 3-4): "...las ideas del general Perón resutan tan bien definidas como plenas de sentido. Bien definidas porque, además de constituir objetivos concretos, ante cada auditorio las expresa poniéndolas al alcance de la respectiva mentalidad ambiente. Al descamisado da el trato de compañero; al mentor le hable como colega; al militar, en el lenguaje de los camaradas; al sacerdote, como guía; al burócrata, en calidad de funcionario; al hombre de campo, en gaucho; al diplomático, con la mayor claridad; a los jóvenes, dándoles ejemplo y, en una palabra, va revelándose a cada paso como el político que es: de ahí que, al ser juzgado o comentado, coincidían en sus juicios para apreciarlo -por ejemplo- un peón o un académico. Cuando habla de sus opositores, los designa, simplemente, llamándolos 'ellos'".
Precisamente uno de "ellos", el escritor Ezequiel Martínez Estrada (1956: 236), aludió desde la vereda de enfrente de la valoración a esa fundamental característica de los mensajes personalizados de Perón: "Su oratoria era pedestre, pobre, opaca, pero con un don que no encuentro cómo calificar mejor que de fascinante. Persuadía y, sobre todo, se colocaba tan en el mismo plano de su auditorio, que parecía que estaba conversando con cada uno de sus oyentes" (el subrayado es mío, A.C:).
Un agudo analista del discurso peronista (Ipola, 1982: 122-127, 153-154) se ha referido al "nuevo estilo de lenguaje político" en Perón, que incluye "formas de hablar populares", metáforas deportivas, refranes y dichos corrientes, anécdotas, citas del Martín Fierro, historias de humor y consignas o consejos "casi paternales".
Entre los aspectos claves de su discurso, debe apuntarse en Perón la relativa innovación de vocabulario que introdujo al léxico político argentino. Por un lado, figuran los conceptos históricos que pierden vigencia con el correr del tiempo, pero importantes en su época original: "Así, el peronismo de 1946-55 engendró o fue motivo para la cración de algunos términos que ahora se oyen menos: contrera, apellido que vino a significar el opositor porque estaba en la 'contra' u oposición al régimen; grasa y grasita sustantivo masculino algo ambiguo que vino a denotar al peronista, al individuo humilde y también, despectivamente, al poco avispado; cabecita negra, sinónimo de poblador rural que emigró a los centros industriales urbanos -en especial Buenos Aires- y, por extensión, peronista y también persona humilde; flor de ceibo, tomado de una marca nacional, vino a significar cualquier producto de mala calidad, y se extendió aun a las personas (un profesor flor de ceibo, etc.). El sentido desdeñoso o favorable que adquirían los ejemplos antes citados dependía de la posición política del hablante: grasa, despectivo para los opositores, llegó a ser blasón de orgullo para los peronistas, e incluso usaron el término los mismos jefes de dicho movimiento" (Teruggi, 1978: 225-226).
La lista de términos popularizados, rescatados del panteón lexicográficos, castellanizados, más algunos neologismos, podría incluir a justicia social -con larga trayectoria previa en América Latina, justicialismo, cegeté, conductor, líder, Tercera Posición, y muchos más.
El término descamisado/descamisados es un buen ejemplo de la dinámica peronista en cuestiones de vocabulario. Adoptado como orgullosa definición luego de haber sido empleado por un periódico opositor para denostar a las masas que vivaba a Perón (Luna, 1969: 513-514), el calificativo contenía una pluralidad de significaciones. Suponía un nuevo estilo de vida, reflejado en el hecho de que "el 17 de octubre de 1945 Buenos Aires fue invadida por multitudes de hombres sin saco y de mujeres" (I. Viñas, 1956: 15). Uno de los primeros libros escritos sobre las transformaciones sociales que vivía el país las califica de revolución de los descamisados (Colom, 1946).
Perón empleó muchas veces la expresión para marcar la continuidad histórica de los descamisados en la Argentina. Así, por ejemplo, al dar posesión en sus cargos a los miembros de la Comisión pro Monumento al Descamisado, dijo el Presidente el 24 de julio de 1947: hay que "grabar la historia del descamisado desde la Colonia, dese el indio encomendero que fuel el primer descamisado, hasta la etapa del 17 de octubre... Debe tomarse la época de la colonización, donde tomemos al desamisado trabajando la tierra. Luego tomarlo en la Independencia, con su caballo, luchando por ella. Ahí tenemos al 'deshilachado' de Güemes. Después viene la época de la Organización Nacional. Lo tenemos después en la época constructiva, trabajando en el campo y en la industria, llegando así a nuestros días el actual descamisado" (De Perón, 1952: 70). Metáforas sobre los sansculottes en la Revolución Francesa también eran corrientes para hallar términos de comparación con los descamisados locales. Estas y otras derivaciones pueden consultarse en el capítulo 2.
En otro contexto, la voz descamisado llego a "...teatralizarse y transformarse de síntoma en símbolo" (I. Viñas, 1956: 15). Ello fue expresado muy claramente por el propio Perón. En 1948 hablando ante legisladores nacionales, Perón comentó: "Yo me doy algunas satisfacciones enormes. Recibía en el año 1943 a los muchachos de la carne y me venían a ver con zapatillas. Ahora, cuando los recibo, vienen a verme con cuello duro y camisa de seda" (De Perón, 1952: 86). En un mensaje a la Asamblea Legislativa, el presidente fue bien preciso: "...los que eran 'descamisados' en 1945 ya no son 'descamisados' (aplausos), aunque les guste y nos guste llamarlos así como un homenaje al 'descamisado' que todos los peronistas llevamos en el corazón" (Dips., I, 1-V-50: 22-23).
Ciertos comentaristas como Carlos Abregú Virreira en un lejano ensayo (1953: 18) han sugerido que el mimetismo expresivo de Perón hizo que los distintos auditorios escucharan, en verdad, el eco de sus propias voces expresando aspiraciones muy sentidas. De esta coparticipación en un lenguaje común pudieron haber surgido fuertes razones emotivas de solidaridad. "La revolución peronista en la cultura está en el vocabulario de Perón". Martínez Estrada, en un absolutismo simétrico pero igualmente exagerado, afirmó que el vocabulario puesto en marcha por Perón sólo reflejaba los "residuos sociales" del Lumpenproletariat, "pueblo andrajoso y bajo pueblo, sin ningún ánimo despectivo como se comprenderá" (1956: 232). (18)
Final sobre el estilo peronista
El vocabulario peronista formaba parte de un estilo político más general, al que se ha referido de modo esclarecedor Félix Luna, glosando expresiones y dichos del período formativo, hacia 1945. Esta es su síntesis: "El estilo peronista era duro y al mismo tiempo alegre, prepotente y chabacano pero sentimental, o mejor aún, sensiblero, sobrador, exclusivista, y con algo de esa saludable barbarie que acompaña inevitablemente a todo movimiento popular vigoroso. No fue cruel, en cambio. Fue ingenuo, crédulo e ingenioso" (1969: 550-551; compárese lo anterior con la visión europeísta de Américo Ghioldi al vincular, por ejemplo, los folklores fascista y peronista, 1956: 79-90).
En algunos aspectos, los dichos, consignas o slogans del peronismo fueron muy importantes para la síntesis de valores o posiciones coyunturales. Así, a modo ilustrativo, puedo recordar dos variaciones enunciadas en el mismo contexto rítmico. La primera era respuesta a las acusaciones de la Unión Democrática: "Ni nazis ni fascistas/ peronistas". Más tarde, en el apogeo de la Tercera Posición, los manifestantes coreaban: "Ni yanquis ni marxistas/ peronistas". El propio Perón fue conciente de este proceso: "Ese 'slogan', Braden o Perón , era una síntesis excelente: se podrían escribir libros enteros desarrollando la idea que expresaban esas tres palabras. Yo creo que es conveniente sintetizar en fórmulas cortas, fácilmente recordables, las posiciones políticas" (el subrayado es mío, A.C., de Luna, 1969: 564). Piénsese tan solo en fórmulas como justicia social, independencia económica y soberanía política, y en la flexibilidad que demostraron poseer con el correr del tiempo. (19)
El énfasis en algunas constantes del estilo peronista, que incluía pero no se agotaba con las personas de Perón y Eva Perón, llevó a muchos adversarios del régimen a exagerar o absolutizar tal aspecto sin reparar en la sustancia de los cambios introducidos y la perduración de muchas tendencias inauguradas en la época 1946-55. Un caso paradigmático de esta posición fue el de Jorge Luis Borges. En colaboración con Adolfo Bioy Casares, escribió hacia 1947 un texto que circuló en copias a máquina entre opositores de la Argentina, y llegó hasta el Uruguay. Se trata de "La fiesta del monstruo", publicado por primera vez en el semanario Marcha (30-IX-55), ya derrocado el dictador. Borges describía uno de los mitines de masas de la dictadura con la típica visión aristocrática sobre la chusma: sudor, gritos, malas costumbres, falta de modales, instintos criminales...
En el número especial de la revista Sur dedicado a "la Reconstrucción Nacional" (1955: 9-10), Borges continúa considerando el régimen depuesto en los mismos términos del relato anterior. Amparándose como de costumbre en una referencia prestigiosa, el Corneille de L'illusion comique, Borges practica el balance de diez "años de oprobio y de bobería" como habiendo contenidos dos historias: "una, de índole criminal, hecha de cárceles, torturas, prostituciones, robos, muertes e incendios"; y "otra, de carácter escénico, hecha de necesidades y fábulas para consumo de patanes". (20)
La escritora Estela Canto, cercana a Borges y su grupo en un tiempo, acaso haya dado una de las explicaciones más reveladoras de quienes prefirieron no quedarse en los términos negativos del autor de Ficciones y de tantos otros intelectuales: "He sido antiperonista espontáneamente, como fui antinazi. Debieron pasar muchos años para que yo comprendiera que el peronismo, que tanto me desagradó -y no precisamente por su chabacanería o mal gusto- era nada más que la forma en la que el pueblo argentino, con una izquierda más que sofocada y una derecha petulante y falsamente culta, había empezado a manifestarse" (Lyra, 1963).
Ese estilo popular a que me referí brevemente no encontró similar contrapartida en las esferas oficiales. Por el contrario, la burocratización de la Secretaría de Informaciones y Prensa bajo el comando de Raúl A. Apold fue un rasgo asociado con los últimos años del primer peronismo. El triunfalismo, el culto a la personalidad de Perón, la glorificación de Evita, eran rasgos distintivos de una catarata de publicaciones que "inundaban luego las dependencias burocráticas de todo el país y se distribuían a raudales en las unidades básicas peronistas" (Primera Plana, 8-VIII-67: 36): entre 1953 y 1955 se produjeron más de cinco millones de folletos y nueve millones de afiches.
Fuera de los discursos del Líder y su esposa, la mayoría de la propaganda oficial hacía referencia a la tradición liberal, y cuando la cuestionaba sus valores eran regresivos, postulando muchas veces la vuelta "al pasado medieval con los blasones e insignias curialescas de un nacionalismo trasnochado" (Galasso, 1967: 158). En consecuencia, el estilo peronista también se anquilosó relativamente ylo que predominaba, en las últimas manifestaciones de masas, era la repetición del nombre familiar: "¡La vida por Perón!", por ejemplo. O, en fórmula atribuida al relator deportivo Luis Elías Sojit que también tipifica el período(Goldar, 1980, 171) describir a las hermosas jornadas de sol como "un día peronista", expresión que ni siquiera era original. (21)
NOTAS:
(1) He anticipado buena parte de este capítulo en Ciria (1982a: 401-423). Luna (1969) es un comienzo de historia detallada de los sucesos del 17 de octubre de 1945. Posteriormente, algunos documentos importantes han visto la luz pública: por ejemplo, las actas de la reunión del Comité Central Confederal de la CGT, del día 16 (Pasado y Presente, 7-XII-73: 403-423). Ipola (1982: 175-185) analiza con técnicas modernas el breve discurso de Perón desde los balcones de la Casa Rosada. (2) Los discursos de Perón contienen frecuentes referencias a la unidad del pueblo, las fuerzas armadas y también las policiales. El novelista Luis H. Velázquez, al hacer un inventario de los "diez años felices de los descamisados", o sea 1945-55, apunta (Lyra, 1963): "El pueblo llegó a fraternizar con el ejército y a mirar con evidente simpatía al clero". El coronel Mercante (entrevista) confirmó lo básico de la versión del senador Durand. Sin embargo, mostró reserva sobre los detalles de las múltiples negociaciones que ocurrieron el 17 de octubre para no herir susceptibilidades de los obreros, que se creyeron "únicos protagonistas" de la jornada. (3) La petit histoire de los bombos peronistas incluye referencias anecdóticas a un pedido de silencio que hizo Perón ante el entusiasmo sonoro de los fieles ("Que se calle el del bombo"), en una concentración de masas durante la primera presidencia. También subraya la conexión política-deporte cuando se recuerda que, hacia principios del setenta, el bombo mayor del movimiento era un personaje apodado El Tula, jefe de la hinchada futbolística de Rosario Central. A partir del regreso del peronismo al poder, la histórica plaza de Mayo contempló otra serie de concentraciones multitudinarias que valdría la pena analizar en el contexto sugerido en mi texto: la euforia juvenil con Cámpora presidente, el mensaje conciliador de Perón al asumir el cargo, la rebelión montonera del 1º de mayo de 1974, etc. En el ochenta la significación política de la plaza continúa vigente. (4) Las funciones de "Padre Eterno" que Perón cubrió en su largo exilio siempre son recordadas. La Juventud Peronista fungió como cuarta rama del movimiento peronista entre 1971 y 1974, dentro de una coyuntura muy especial. (5) La racionalización de Eva Perón en su autobiografía (1951: 141-144) es representativa de lo apuntado en el texto, y sobre todo este fragmento: "En vez de gritos con los puños crispados frente a las puertas cerradas de la Casa de Gobierno, el pueblo trabajador argentino celebra ahora cada 1º de mayo en una fiesta magnífica que preside desde los balcones de la Casa de Gobierno su conductor en su calidad de 'primer trabajador argentino', título sin duda el más preciado por Perón". (6) Hugo del Carril, con setenta años a cuestas, cantó "los tangos de siempre" en una parrilla muy concurrida de Villa Lugano cuando se lo invitó a subir al tablado. Los aplausos envolvieron al cantor luego del silencio respetuoso de los comensales adictos durante cada interpretación. Y luego: "Alguien del público gritó: 'La marcha, Hugo'. Y Hugo le contestó: '¿La marcha? ¿Qué marcha? ¿La de San Lorenzo...? No..., no me acuerdo la letra... A ver: Febo asoma, ya... no..., no me acuerdo bien la letra. Pero si ustedes cantan conmigo a lo mejor me vuelve la memoria. Entonces uno de los bandoneonistas comenzó a frasear despacito Los muchachos peronistas y la gente se puso a cantar a grito pelado. Hugo del Carril, con una sonrisa tranquila, pulida por los años, coreó, con su mejor voz, 'la marcha'. Cuando terminó, ante el entusiasmo de los comensales, pidió disculpas a los parroquianos que no fuesen peronistas por esa expresión de partidismo. Después cantó otro tango y se fue, perdiéndose en la noche encharcada y negra de Villa Lugano" (Clarín, ed. Internacional, 11-17-X-82:10). (7) "Evita capitana" fue otra marcha partidaria de contenido análogo a "Los muchachos" sus estrofas son repetidas variaciones sobre el tema "Por Perón y por Evita/ la vida queremos dar/ por Evita capitana/ y por Perón general". El escritor David Viñas, en 1956 y 1982, observa que "...hasta el idioma que hablábamos y que todavía se negaba y se escamoteaba, alcanzó validez: ¡Perón, Perón, qué grande sos! era el primer himno argentino que asumía el voseo" (1959: 14; y también 1982: 6). Las oscilaciones del peronismo oficial entre lo viejo y lo nuevo pueden comprobarse mediante una lectura paralela de los libros para alumnos primarios y la sección infantil de Mundo Peronista, en este mismo capítulo: los primeros emplean el "tú" castizo; el órgano propagandístico se inclina más por el "vos" coloquial. (8) Entre 1973 y 1974 se publicó en Buenos Aires una colección de 45 fascículos con el título: "Perón el hombre del destino", tarea que estuvo a cargo de un equipo dirigido por el peronólogo Enrique Pavón Pereyra. Serán material de consulta para la urgente biografía política de Perón y su tiempo que debe escribirse. (9) Otra referencia anecdótica de Mercante (entrevista). Amigo de Perón desde que ambos eran tenientes y profesores de gimnasia en las Escuelas de Artillería y de Suboficiales, respectivamente, en determinado momento se les pidió a ambos que preparasen un nuevo reglamento de la especialidad para cada uno de sus destinos. Perón consultó reglamentos gimnásticos de varios ejércitos europeos, y preparó un documento pulido; Mercante se lo pidió prestado por una noche, y prácticamente plagió el texto de su colega. De ahí que el ex-gobernador de la provincia de Buenos Aires caracterizase a Perón de "cerebro" y a sí mismo de "ejecutor" durante los importantes años 1943 al 46. (10) El concepto de carisma de Weber apunta a describir uno de los tres tipos ideales de autoridad, junto a la tradicional -el monarca hereditario- y a la racional-legal -el presidente constitucional de una república-; el sociólogo alemán lo tomó a Rudolf Sohm, y el término significó originariamente: "don de la gracia". (11) A título ilustrativo, pueden cotejarse los discursos e improvisaciones con destinatarios especiales que Perón pronunciaba regularmente entre 1972 y 1974 (en Perón, I y II, 1974). (12) A modo de ilustración, véase el siguiente comentario sobre la persona pública de Mussolini: "En sus relaciones con otra gente siempre podía decirse que estaba en escena, desempeñando un papel, o mejor desempeñando una continua y frustrante serie de papeles, que no todas las veces resultan fáciles de desenredar y conciliar" (Mack Smith, 1981: XIV). Sobre la "industria" dedicada a elaborar biografías y nuevos ensayos interpretativos sobre Hitler desde el sesenta (a partir de Bullock, 1962), puede consultarse la excelente guía de Bracher (1976: 211-225). (13) Los "distintos Perón" que reflejaban lo que el entrevistador o el periodista buscaba en la persona del Conductor exiliado, se perfilan a la vez en la copiosa correspondencia mantenida con propios y ajenos. Cotéjase, a modo de ejemplo, el epistolario entre Perón y John W. Cooke y entre Perón y Rogelio Frigerio (los textos en Perón-Cooke, I y II, 1972; y Perón-Frigerio, 1975). (14) Dicha reescritura de la historia cuenta con numerosísimos ejemplos. Me limitaré a dos en la década del setenta. Perón manifestó, en conferencia de prensa con corresponsales extranjeros el 25 de noviembre de 1972, que la situación del país al tomarse el poder en 1946 era completamente distinta a la cuantificada en las estadísticas oficiales de su administración (Ver la concreta denuncia de esta contradicción, junto a los datos básicos, en Análisis, 7-XII-72: 14-16). El segundo ejemplo remite al cotejo entre un "relato autobiográfico" compilado en base a declaraciones de Perón grabadas en España (1976) y el demoledor recuento crítico de una publicación argentina sobre la "infinidad" de contradicciones, fallos de memoria, equívocos y datos falsos" que se encuentran en tales memorias (suplemento de Redacción, IV-78: 1-8). (15) Detalles sobre la carrera artística de Eva Perón pueden encontrarse en Marysa Navarro (1981), incluso sus impresiones sobre el filme malito La pródiga, único protagonizado por aquella. Esta autora esboza, pero no prosigue sistemáticamente, sugestivos paralelos entre el estilo radioteatral de Evita aplicado a su carrera política. En este contexto, yo agregaría la posibilidad de un cotejo entre Eva Perón y Victoria Ocampo como figuras arquetípicas de la Argentina del siglo veinte, similar al propuesto por David Viñas entre Borges y Perón. Las relaciones entre la fundadora de Sur y el peronismo se resumen en Meyer (1979: 140-165). (16) Pienso en versiones más institucionalizadas que la Secretaría de Trabajo original y la propia Fundación: en distintas encarnaciones se han llamado ministerios o secretarías de Bienestar Social, Asistencia Social, Acción Social. (17) Para el culto póstumo de Eva Perón desde una perspectiva antropológica, véase Taylor (1979); para la bastardización europea y norteamericana sobre Evita superestrella a partir de la década del setenta, véase Ciria (1983). El talento organizativo de Evita para la movilización política, subordinada al interés de Perón, tiene escasos paralelos a escala mundial. Dejando de lado las profundas diferencias, menciono aquí a Janet Jagan, nervio activista del Progressive People's Party que presidía su esposo Cheddi Jagan, antes de la independencia de la Guayana inglesa en 1966; y en Imelda Marcos, que a principios del ochenta era alcaldesa de Manila y ministra de Asentamientos Humanos en el gabinete de su cónyuge Ferdinando, en Filipinas. (18) El mismo Martínez Estrada, oscura y críticamente, llegó a intuir el poder de la palabra oral en Perón (1956: 236): "La fuerza de catequesis más poderosa del peronismo, repito, fue la oratoria de Perón. Más que su presencia arrogante, su voz misteriosa, surgida del diabólico altoparlante de la radio en todos los lugares del país (el subrayado es mío, A. C.). Sobre aspectos de comunicación de masas en el peronismo, véase Ciria (1971a: 90-92) en lo referente a radiofonía y televisión. (19) Los diarios argentinos recogieron las consignas, canciones y dichos -viejos y renovados- que los peronistas antiguos y recientes repitieron en ocasión del retorno de Perón a la Argentina en noviembre-diciembre de 1972. Ejemplos muy ilustrativos en Clarín (20-XI-72: 18-19) y La Opinión (21-XI-72: 8). Otra muestra de la perduración del movimiento tras prolongadas proscripciones. (20) El paralelo entre Borges y Perón, como figuras asimétricas y representativas de la Argentina del siglo veinte, sería una importante avenida de investigación en vista de lo que viene sosteniendo David Viñas, bajo su firma y con seudónimo (1982: 7; Cairo, 1981: 333-335): por encima de obvias diferencias hay grandes parecidos entre ambas figuras, que encarnan respectivamente las líneas elitista-liberal y nacional-populista; los modelos de sus mensajes son la plegaria y la orden, "...entendidas ambas como dos circuitos verticales con sus destinatarios: dioses allá arriba, masas ahí abajo..."; Borges y Perón encarnan un "doble mito inmovilizador" que aún no se ha trascendido, etc. Para los datos elementales de la vida y obra de Borges durante el primer peronismo, véase la biografía literaria escrita por Emir Rodríguez Monegal (1978) y la antología preparada en colaboración con Alastair Reid (1981). (21) La cineasta alemana Leni Riefenstahl, mientras filmaba su documental de propaganda El triunfo de la voluntad en Nüremberg durante 1934, exclamó "¡Tiempo de Hitler!" cuando el sol asomó por fin detrás de las nubes ni bien hizo su aparición el Führer (Phillips, 1976: 53). Los políticos del Partido Republicano solían referirse al "tiempo de Roosevelt" cuando el sol brillaba durante los discursos al aire libre de Franklin Delano Roosevelt, en el treinta y el cuarenta (Time, 1-II-82: 32).
Nota: 1983 - Ediciones de la Flor. Buenos Aires. Argentina.